En Los Chañaritos lo tienen claro: no hay futuro sin capacitación

MECÁNICA. El profesor Rubén Cusumano enseña las partes de un motor. MECÁNICA. El profesor Rubén Cusumano enseña las partes de un motor.
01 Abril 2013

En Los Chañaritos se combate el desempleo aprendiendo cocina, mecánica, carpintería o costura en la escuela de Artes y Oficios Obispo Colombres. Ezequiel Martínez, José Ernesto Díaz, Patricia Rodríguez y Sergio Pérez viven en la zona y no tuvieron que alejarse mucho del barrio para encontrar una alternativa que les permitiera abrirse camino hacia nuevas posibilidades laborales. Allí también se puede completar el secundario, y para los más chicos se abre la posibilidad de mejorar sus habilidades con la pelota.

El sacerdote brasileño José Jonás Da Silva, es el gestor de la escuela, que pertenece a la orden de los rogacionistas desde hace 20 años. Al comienzo era un hogar mecánico-agrícola que recibía a jóvenes de la zona y del interior -cuenta Da Silva-, pero con el tiempo se multiplicaron los talleres. Ahora funciona una escuela secundaria, la escuelita de fútbol y un Centro de Capacitación y Formación Profesional.

El padre Da Silva sostiene que, al ubicarse en un barrio de la periferia, era necesario proponer algo distinto porque son muchos los que no tienen una profesión o un trabajo estable. "Sentimos la necesidad de estar equipados con las maquinarias necesarias para brindar una educación de calidad, que les permita salir de aquí bien preparados", enfatizó. Los rogacionistas también maneja el Hogar San Agustín, ubicado en la zona de El Corte (en Yerba Buena). En Los Chañaritos los sacerdotes reciben colaboración para el dictado de los talleres del Ministerio de Educación y del Ministerio de Trabajo.

Con ganas de trabajar

Ezequiel tiene 18 años y ya cursó dos talleres. Ahora se anotó en el de mecánica. Lo que aprende en la escuela -dice- le da las herramientas suficientes para pelear el futuro laboral el día de mañana. José, de 18 años, también es alumno de mecánica y comparte la misma preocupación que Ezequiel: conseguir un trabajo que le permita vivir. "Estudiando aquí tenés la posibilidad de que si no encontrás laburo en un área, ahí nomás podés probar con otra", cuenta entuasiasmado.

Sergio se enganchó de casualidad porque su abuelo asistía al curso de carpintería y le pidieron que lo acompañara. Tiene 23 años y ahora que está conociendo los secretos del oficio sueña con fabricar muebles para su casa.

Mientras le toma las medidas a su hija para coserle alguna prenda, Patricia, de 38 años, comenta que la clase de costura es muy práctica porque aprendió a fabricarle ropa a sus hijos y algunas cosas para embellecer el hogar. Además, a partir de esta capacitación proyecta montar su taller en algún rincón y trabajar desde su casa.

Sueños cumplidosSebastián Bustos, director del nivel de formación profesional, explica que el objetivo de estos cursos es tratar de darles otro espacio de participación y de oportunidad a los jóvenes. Muchos atravesaron el amargo camino de las drogas y de la delincuencia, o comprobaron que su vida daba un giro cuando quedaron embarazadas en la adolescencia. Con los talleres las chances de trabajar están más cerca.

Una psicóloga laboral los orienta en la búsqueda de empleo, en la diagramación de los CV, en la gestión de entrevistas laborales y en el desarrollo de microemprendimientos. María Julia López García, es la profesional que se encarga de la formación de habilidades y estrategias durante la búsqueda de empleo. Ella cuenta que muchos regresan para continuar con otros cursos y que a lo largo de los años vio cómo se les van despertando las ganas de terminar los estudios secundarios o de cursar una carrera terciaria o universitaria. "Es muy satisfactorio ver que sigan progresando y puedan concretar sus sueños y proyectos", resumió.

Desde que abrieron, los padres rogacionistas se propusieron cambiar la realidad del barrio a través de una formación integral capaz de recibir a grandes y chicos, y promocionar la educación, el trabajo, la cultura y el deporte. Por eso en el predio también funciona un jardín maternal al que asisten 50 niños de entre dos y cuatro años. De esta manera las mamás pueden capacitarse tranquilas, sabiendo que alguien cuida de sus hijos.

Como el Centro no posee una escuela primaria, la formación humana la imparte el padre Da Silva desde la escuelita de fútbol que fundó para los más pequeños. A partir del juego él les inculca a los chicos el respeto, la educación y la disciplina. Han realizado viajes a otras localidades, incluso a otras provincias, para competir con escuelas similares. El sacerdote cuenta que la respuesta de los chicos es extraordinaria y que el deporte los ayuda elegir una vida sana y a no caer en la droga o en la delincuencia. "Además, nosotros los incentivamos para que terminen la primaria y la secundaria -explicó-. Es una condición para los que ingresan en la Escuela de Fútbol San Aníbal".

¿Cómo participar?

Los requisitos son mínimos 

Tenés que ser mayor de 17 años, presentar fotocopia del DNI y abonar un seguro anual de $80. La cuota mensual es de $40. El arancel no se cobra si quienes quieren participar acreditan que no tienen recursos. El monto es simbólico, para que se considere a la educación como una inversión.A la Escuela de Artes y Oficios Obispo Colombres asisten jóvenes y adultos, mujeres y varones. Allí cursan uno, dos o más talleres. Hay de herrería, carpintería, costura, cocina y mecánica, entre otros. La iniciativa está a cargo de los sacerdotes rogacionistas desde hace 20 años.

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Los talleres

MUCHAS OPCIONES PARA APRENDER:

En el Centro se dictan cursos de carpintería, mecánica automotriz, costura industrial, gastronomía, secretariado administrativo y reparación de PC; electricidad domiciliaria, herrería artística y soldadura. Está ubicado en la zona de Los Chañaritos, en avenida Alem al 3000, barrio Diagonal Sur. Por consultas se puede llamar al 436-0486 o escribir un e-mail a [email protected]

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