El padrastro de Micaela admitió que golpeó a la niña, pero dijo que no quería matarla

El único imputado por el crimen de la menor, de cuatro años, pidió hablar en la audiencia de ayer ante el tribunal para defender su versión. "No sabía qué hacer cuando (Micaela) empezó a temblar. Le mojé la cara, le hice respiración boca a boca, pero no volvía", dijo.

22 Mar 2013
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EN SOLEDAD DENTRO DE LA SALA. Bruno Alberto Guerrero esperó ayer su turno para hablar ante los jueces, y el lunes podría haber sentencia del tribunal. LA GACETA / FOTO DE FRANCO VERA

"Jamás hubiera querido que pasara todo esto. Vengo soportando una carga muy pesada", afirmó ayer Bruno Alberto Guerrero, al contar lo que sucedió el 2 de febrero de 2011 al mediodía, cuando su hijastra Micaela sufrió un fuerte golpe en la cabeza que le provocó la muerte cuatro días más tarde.

El acusado pidió hablar ante los jueces Carlos Caramuti, Analía Castillo de Ayusa y Dante Ibáñez, luego de que terminaran de declarar todos los testigos. Dio su versión y sólo aceptó responder a las preguntas de los magistrados.

"Esa mañana me levanté a las 8.30 y acompañé a Lucila (la madre de Micaela) hasta la puerta", empezó a relatar Guerrero. Su hijastra y su hijo de cinco meses dormían, y él se fue a la panadería, según su declaración.

El hombre regresó, preparó el desayuno y la leche para el bebé. Invitó a su madre a comer unos ravioles, y salió a comprar las pastas. Cuando volvió, Micaela estaba despierta y lloraba pidiendo por su mamá, quien estaba trabajando.

"Le decía que se quedara tranquila, que ya iba a venir, y le hice el café. Pero ella seguía llorando", manifestó Guerrero. Micaela insistió llamando a su madre, y le tironeó al pantalón a su padrastro. En ese momento, se desencadenó la tragedia, de acuerdo a la declaración del acusado. "No se qué me pasó por la cabeza. Le di un empujón fuerte, cayó y se golpeó la frente contra el piso", afirmó.

Intentó reanimarla

Guerrero aseguró que al ver a su hijastra en el piso, sin reaccionar, se desesperó. "No sabía qué hacer cuando empezó a temblar. Le mojé la cara, le hice respiración boca a boca, pero no volvía", dijo, entre lágrimas, el acusado. "Salí afuera, quería salvarla, me olvidé de que mi hijo quedó en la casa", continuó relatando Guerrero. En la calle, fue auxiliado por José Fabián Castillo, que pasaba en su auto por el lugar. Los levantó y los llevó al CAPS ubicado a una cuadra.

A los médicos, Guerrero les dijo que dos personas habían intentado asaltarlo, que Micaela había salido en su defensa y que le pegaron con la culata en la frente. La misma versión sostendría ante la Policía y ante la fiscala de Instrucción Adriana Giannoni. "Tenía miedo. Me llevaron preso cuando tenía 18 años. Pasé las mil y una en la cárcel. Salía al patio y me gritaban violador", comentó.

El padrastro de Micaela hizo referencia a una causa anterior por abuso sexual, de la que resultó absuelto. Contó que lo había acusado el padre de un adolescente de 16 años. "Estuve preso y llegué a juicio. Duró dos horas y me absolvieron, porque no había nada. Era mentira", manifestó.

"Pido perdón, se que cometí un error. Yo no quise que pasara todo esto", dijo Guerrero, quien negó haber golpeado con anterioridad a Micaela. El vocal Ibáñez insistió sobre este punto, ya que el médico de la Policía Hugo López, había enumerado al menos 15 moretones que encontró en el cuerpo de la pequeña. "Él nos dijo que no se podrían haber producido por una caída. Si usted no le pegaba, ¿entonces quién?", preguntó el juez. "No puedo decir que Lucila le pegaba, yo nunca la vi. No se quién", respondió el imputado.

Guerrero, que es representado en el juicio por el defensor Oficial Hernán Molina, también negó haber golpeado a su ex pareja, y dijo que la relación siempre fue conflictiva. Además, remarcó que su madre y sus hermanas no se llevaban bien con su concubina, y lo mismo le sucedía a él con su suegra.

La fiscala de Cámara, Juana Prieto de Sólimo, pidió que se realice un careo entre el acusado y la madre de Micaela. La medida se realizará hoy a las 8.30. "No tengo palabras para decir lo que siento adentro. Es duro y me siento muy mal. No tuve la intención", insistió el padrastro de Micaela.

Accidente o alevosía

1- ¿Está comprometido Guerrero?

Sí. Admitió su responsabilidad en la muerte. Aún debe definirse bajo qué figura se encuadra el hecho.

2- ¿Cuál es la pena máxima que puede recibir?

La fiscalía considera que Guerrero actuó con alevosía y pedirá prisión perpetua.

3- ¿Puede ser absuelto?

Es difícil. La defensa tratará de que lo condenen por homicidio preterintencional. Prevé penas de uno a seis años.

4- ¿Qué es el homicidio preterintencional?

Cuando el medio usado no debía razonablemente ocasionar muerte, y el propósito era lastimar.

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