01 Marzo 2013 Seguir en 
Son 30 familias que desde hace 15 días cambiaron de dirección. Pasaron de vivir en La Costanera al barrio 243 Viviendas, inaugurado hace apenas un par de semanas. Está ubicado en San Ramón, detrás del cementerio Jardín del Ángel.
Ellos están contentos con las nuevas casas, pero se les presentó un problema: las escuelas les quedan lejos y a esta altura del año los chicos no son recibidos porque los cupos están cubiertos.
"Nosotros ya teníamos a nuestros hijos inscriptos en las escuelas de La Costanera porque no nos iban a trasladar todavía", explicó Rosa Peralta. Para llegar desde San Ramón los chicos deben tomar dos ómnibus, el 3 y el 4. O sea, deben comprar cuatro cospeles por alumno. "No tenemos dinero para gastar en transporte, además deberían levantarse muy temprano", agregó Rosa.
Lo que los vecinos le piden al Gobierno es un transporte para los escolares. "Cuando les entregaron las viviendas les prometieron a los vecinos que iban a reubicar a los chicos en otras escuelas de la zona, pero eso no pasó porque ya no hay cupos disponibles", explicó Carlos Villalba, quien realiza tareas sociales entre los ex vecinos de La Costanera.
Las escuelas disponibles para los chicos del 243 Viviendas pertenecen a Las Talitas y a Los Pocitos, pero también están lejos. La mayoría concurre desde hace años a los establecimientos cercanos a La Costanera: Reina de la Paz, Juan XXIII y Bernabé Aráoz, comentó Villalba.
Otra traba que denunciaron los vecinos es que en las escuelas cercanas al nuevo barrio los chicos son discriminados por ser de La Costanera. "Los miran mal y los señalan", dijo Rosa.
No quieren perder el año lectivo, pero sin el transporte no saben cómo harán para que vayan a clases. Además, según explicaron, los 90 chicos están inscriptos en esos establecimientos desde el año pasado. "Hay familias que tienen siete u ocho hijos y no puede gastar en colectivos para todos", indicó Rosa. Las clases se iniciaron el martes, pero ellos todavía no pisaron el aula.
Ellos están contentos con las nuevas casas, pero se les presentó un problema: las escuelas les quedan lejos y a esta altura del año los chicos no son recibidos porque los cupos están cubiertos.
"Nosotros ya teníamos a nuestros hijos inscriptos en las escuelas de La Costanera porque no nos iban a trasladar todavía", explicó Rosa Peralta. Para llegar desde San Ramón los chicos deben tomar dos ómnibus, el 3 y el 4. O sea, deben comprar cuatro cospeles por alumno. "No tenemos dinero para gastar en transporte, además deberían levantarse muy temprano", agregó Rosa.
Lo que los vecinos le piden al Gobierno es un transporte para los escolares. "Cuando les entregaron las viviendas les prometieron a los vecinos que iban a reubicar a los chicos en otras escuelas de la zona, pero eso no pasó porque ya no hay cupos disponibles", explicó Carlos Villalba, quien realiza tareas sociales entre los ex vecinos de La Costanera.
Las escuelas disponibles para los chicos del 243 Viviendas pertenecen a Las Talitas y a Los Pocitos, pero también están lejos. La mayoría concurre desde hace años a los establecimientos cercanos a La Costanera: Reina de la Paz, Juan XXIII y Bernabé Aráoz, comentó Villalba.
Otra traba que denunciaron los vecinos es que en las escuelas cercanas al nuevo barrio los chicos son discriminados por ser de La Costanera. "Los miran mal y los señalan", dijo Rosa.
No quieren perder el año lectivo, pero sin el transporte no saben cómo harán para que vayan a clases. Además, según explicaron, los 90 chicos están inscriptos en esos establecimientos desde el año pasado. "Hay familias que tienen siete u ocho hijos y no puede gastar en colectivos para todos", indicó Rosa. Las clases se iniciaron el martes, pero ellos todavía no pisaron el aula.
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