27 Febrero 2013 Seguir en 
Los dueños del taller ubicado en Mendoza y pasaje Grecia, apenas a media cuadra hacia el este de la avenida Ejército del Norte, encontraron un formidable depósito de autos reducidos a chatarra en una parcela desocupada de la esquina. El propietario, quien se identifica como "Jorge" -aunque no quiere brindar su apellido-, lo admite: "sí, los autos son nuestros. A algunos los metemos al taller a la noche, pero otros están ahí hace mucho tiempo y les vamos sacando repuestos a medida que los necesitamos. ¿Qué quiere qué haga? No tengo lugar para tenerlos", dice, sin pelos en la lengua.
Para los vecinos, desde luego, la situación no es tan light. Aseguran que entre los yuyos que se levantan dentro de los autos hay todo tipo de alimañas, y que es un excelente cobijo de vándalos. "Acá tenemos la ventana cerrada todo el día porque viene gente a drogarse y a hacer sus necesidades a la vista de todo el mundo. Sería bueno que la Municipalidad pudiera revalorizarlo, hacer algo, y evitar que sigan tirando basura", opina Mariana Peralta, la vecina de enfrente del baldío. Ana Esquide, otra vecina, asegura que hay días en que es un suplicio acceder al pasaje en auto. "Entre los camiones y camionetas que entran para cargar los hierros que venden en el galpón de la esquina, más los autos estacionados del taller, es imposible transitar. Hay veces que estamos hasta una hora esperando que vengan a sacar los autos para poder entrar el vehículo a mi garaje", reclama.
Mientras tanto, "Jorge" afirma que otra opción no tiene y que se lleva bien con los vecinos, quienes no le dicen nada. Tampoco recibe reclamos de la Municipalidad, según cuenta. "Y es que estamos todos en la misma lucha. A los municipales no les alcanza el sueldo... igual que a mí", dice el tallerista y finaliza, apresurado, la charla con LA GACETA.
Para los vecinos, desde luego, la situación no es tan light. Aseguran que entre los yuyos que se levantan dentro de los autos hay todo tipo de alimañas, y que es un excelente cobijo de vándalos. "Acá tenemos la ventana cerrada todo el día porque viene gente a drogarse y a hacer sus necesidades a la vista de todo el mundo. Sería bueno que la Municipalidad pudiera revalorizarlo, hacer algo, y evitar que sigan tirando basura", opina Mariana Peralta, la vecina de enfrente del baldío. Ana Esquide, otra vecina, asegura que hay días en que es un suplicio acceder al pasaje en auto. "Entre los camiones y camionetas que entran para cargar los hierros que venden en el galpón de la esquina, más los autos estacionados del taller, es imposible transitar. Hay veces que estamos hasta una hora esperando que vengan a sacar los autos para poder entrar el vehículo a mi garaje", reclama.
Mientras tanto, "Jorge" afirma que otra opción no tiene y que se lleva bien con los vecinos, quienes no le dicen nada. Tampoco recibe reclamos de la Municipalidad, según cuenta. "Y es que estamos todos en la misma lucha. A los municipales no les alcanza el sueldo... igual que a mí", dice el tallerista y finaliza, apresurado, la charla con LA GACETA.









