Caen mitos en torno a la tragedia del Titanic

Las rejas que separaban las clases no se cerraron. Tampoco hubo disparos

17 Diciembre 2012
El Titanic no chocó contra un iceberg; apenas lo rozó. No hubo disparos a bordo mientras el barco se hundía. Las rejas que separaban la primera clase y la cubierta de los compartimientos de la segunda y la tercera clase jamás se cerraron. A estas conclusiones, que van en contra de la leyenda que rodeó la tragedia del trasatlántico, arribó en su película el investigador Jesús Ferreiro. El documental se llama "Titanic: Cien años de historia-Misterios al descubierto".

Ferreiro recuperó el testimonio de 123 supervivientes (llegó a conocer a 39 de ellos) y así construyó el relato.

"No se disparó ni un solo tiro, ni se suicidó ningún oficial", asegura Ferreiro, en declaraciones al diario español ABC. En cuanto a las rejas, siempre se sostuvo que las habían cerrado para que los pasajeros de segunda y tercera clase no atiborraran los botes salvavidas. "Esas verjas nunca estuvieron cerradas mientras el Titanic se encontraba en alta mar. Solo se cerraban cuando estaba en puerto para pasar las revisiones de sanidad", aclaró el documentalista.

Ferreiro atribuyó a las películas -entre ellas la exitosa de James Cameron- y a la mitología creada a partir del hundimiento, en abril de 1912, infinidad de imágenes e historias que no son ciertas. Una de ellas habla de un pasajero que echó un pedazo del iceberg a su vaso de whisky.

El cineasta apunta que no hubo un impacto directo con la masa de hielo, solo un roce que alcanzó a perforar la parte más endeble del casco del buque. Eso provocó que saltasen los remaches e ingresaran nueve toneladas de agua por segundo. "Pese a todo el Titanic aguantó casi tres horas a flote", remarca Ferreiro, quien atribuye este éxito a la maniobra ordenada por el primer oficial, William Murdoch.

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