Carlos Duguech - Analista internacional
Un verdadero ejercicio de habilidades tanto para atacar como para defenderse resultó el debate entre Obama y el pretendiente a la Casa Blanca, Romney. Cada uno a su vez, expuso sus logros de gestión: uno por EEUU y el otro por su estado, del que es gobernador, Massachusset. El 6 de noviembre será el día definitivo en el que las acciones de los candidatos cotizarán su verdadero valor. Por ahora las encuestas señalan una casi leve ventaja de Obama aunque después del primer debate Romney apareció fortalecido como candidato a presidente. En este segundo debate que se difundió en directo por televisión pudo verse a un Obama más suelto y hasta en varios pasajes sonriente. En cambio Romney centró toda su artillería verbal en criticar al presidente haciendo hincapié en incumplimientos de promesas de campaña y definiendo un futuro pesaroso para EEUU si se continuaba con el déficit presupuestario que no sólo no se corrigió sino que aumentó, afirmó. Mostró Romney, claramente, a qué sector representa y cuánto le interesa en verdad la clase media, de la que proviene el propio Obama, mientras éste se evidenció más preocupado por lo social (salud, empleo, inmigración, etcétera). Romney fue increpado por Obama -aquí se mostró firme y seguro- al que le dijo poco menos que mentiroso al referirse a las acciones de su gobierno. Romney usó su caballito de batalla preferido: el equilibrio fiscal. Obama centró su atención, además, en su política exterior, de la que dio razones de peso que no pudo desmoronar Romney. En suma, en el bien organizado debate con participación de un centenar de votantes indecisos que preguntaron a cada candidato, Obama esta vez llevó ventajas. En el próximo, que será para los estadounidenses el del desempate, los candidatos afilarán sus dardos. Claro, que a diferencia de lo que ocurre en estas playas, el oficialismo no dispone a discreción de fondos de campaña. Los debe buscar afuera y no es fácil. Para Romney, el millonario, le resulta más fácil con el apoyo de los suyos, ricos e influyentes.









