19 Septiembre 2012 Seguir en 
NUEVO LAREDO.- Unos 5.000 efectivos de la Policía y del Ejército, apoyados por aeronaves, persiguen en el norte de México, cerca de la frontera con Texas (Estados Unidos), a 132 presos que escaparon el lunes del penal de Piedras Negras por un túnel cavado desde un taller de carpintería. "Hay unos 5.000 militares y policías en las operaciones y se alertaron a las autoridades de cuatro estados mexicanos y de Texas", confirmó Jorge Luis Morán, secretario de Seguridad de Coahuila, el Estado donde está Piedras Negras. En los alrededores de la ciudad de 150.000 habitantes, a orillas del río Bravo y fronteriza con Eagle Pass, se instalaron cinco filtros de revisión y un helicóptero llegó a la zona para apoyar la búsqueda.
De los presos fugados, unos 86 tienen procesos por delitos federales como narcotráfico y secuestros. Los reos utilizaron un estrecho túnel de aproximadamente siete metros de largo, que había sido cavado a unos tres metros de profundidad desde el lugar donde antiguamente se ubicaba el taller de carpintería de la cárcel. La fiscalía informó que todos los custodios fueron llamados a declarar por la posible complicidad en la fuga y para investigar cómo fue posible que no se percataran de la existencia del túnel. También son investigados el director del penal y el jefe de vigilancia. Hay indicios "que presumen que pueda haber una complicidad de alguna de las personas encargadas de la seguridad", señaló el procurador de Coahuila, Homero Ramos.
Ramos había informado antes que la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, así como el Ejército mexicano, participan en las tareas de búsqueda de los fugados. Se ofrecen 200.000 pesos (alrededor de U$S 15.500) de recompensa por información sobre cada uno de los prófugos. El presidente Felipe Calderón deploró la fuga y señaló por Twitter que mientras "en los últimos 6 años se han fugado más de 1000 reos de penales estatales. De los penales federales ninguno".
Antecedentes
De entre las mayores fugas de presos en México, la de Piedras Negras es la segunda en importancia, superada por la que protagonizaron los 141 reos que escaparon el 17 de diciembre de 2010 de la cárcel de Nuevo Laredo, en Tamaulipas (noreste), también en la frontera con Estados Unidos. Los escapes de presidios mexicanos han sido recurrentes en los últimos años, especialmente en los Estados del Norte y del Este de México, donde operan Los Zetas. Para demostrar su poder, "los cárteles de las drogas han llevado a las cárceles sus guerras internas", señala José Luis Musi, coordinador del programa contra el crimen internacional de la Universidad de las Naciones Unidas.
El 19 de febrero, en la cárcel de Apodaca (Nuevo León), 44 presos miembros del cártel del Golfo fueron asesinados con piedras y objetos punzantes por sus rivales de Los Zetas, para facilitar la fuga de 30 secuacess, con complicidad de los guardias. Uno de esos reos recapturado, aseguró que las autoridades del penal les permitían salir para cometer asesinatos y luego regresar para refugiarse en la cárcel. (AFP)
De los presos fugados, unos 86 tienen procesos por delitos federales como narcotráfico y secuestros. Los reos utilizaron un estrecho túnel de aproximadamente siete metros de largo, que había sido cavado a unos tres metros de profundidad desde el lugar donde antiguamente se ubicaba el taller de carpintería de la cárcel. La fiscalía informó que todos los custodios fueron llamados a declarar por la posible complicidad en la fuga y para investigar cómo fue posible que no se percataran de la existencia del túnel. También son investigados el director del penal y el jefe de vigilancia. Hay indicios "que presumen que pueda haber una complicidad de alguna de las personas encargadas de la seguridad", señaló el procurador de Coahuila, Homero Ramos.
Ramos había informado antes que la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, así como el Ejército mexicano, participan en las tareas de búsqueda de los fugados. Se ofrecen 200.000 pesos (alrededor de U$S 15.500) de recompensa por información sobre cada uno de los prófugos. El presidente Felipe Calderón deploró la fuga y señaló por Twitter que mientras "en los últimos 6 años se han fugado más de 1000 reos de penales estatales. De los penales federales ninguno".
Antecedentes
De entre las mayores fugas de presos en México, la de Piedras Negras es la segunda en importancia, superada por la que protagonizaron los 141 reos que escaparon el 17 de diciembre de 2010 de la cárcel de Nuevo Laredo, en Tamaulipas (noreste), también en la frontera con Estados Unidos. Los escapes de presidios mexicanos han sido recurrentes en los últimos años, especialmente en los Estados del Norte y del Este de México, donde operan Los Zetas. Para demostrar su poder, "los cárteles de las drogas han llevado a las cárceles sus guerras internas", señala José Luis Musi, coordinador del programa contra el crimen internacional de la Universidad de las Naciones Unidas.
El 19 de febrero, en la cárcel de Apodaca (Nuevo León), 44 presos miembros del cártel del Golfo fueron asesinados con piedras y objetos punzantes por sus rivales de Los Zetas, para facilitar la fuga de 30 secuacess, con complicidad de los guardias. Uno de esos reos recapturado, aseguró que las autoridades del penal les permitían salir para cometer asesinatos y luego regresar para refugiarse en la cárcel. (AFP)







