A puro baile, 2.000 chicos siguieron a Jesús

Le quitaron la modorra a la mañana dominguera. La multitud se adueñó de las calles, desde la ex Quinta Agronómica hasta La Merced

JESÚS DIRIGE LA MARCHA. Detrás de él se encolumnaron chicos de numerosos barrios de la ciudad. LA GACETA / FOTOS DE MAGENA VALENTIE
"JESÚS" DIRIGE LA MARCHA. Detrás de él se encolumnaron chicos de numerosos barrios de la ciudad. LA GACETA / FOTOS DE MAGENA VALENTIE
17 Septiembre 2012

Si algún vecino pudo dormir ayer por la mañana al paso de la Peregrinación de los Niños ¡le damos un premio! Más de 2.000 voces de chicos de entre seis y 12 años se apropiaron de las calles desde la ex Quinta Agronómica hasta la basílica de La Merced. "Todo el mundo está de fiesta, se quiere divertir. Todo aquello que yo haga, el cristiano tendrá que repetir: ¡A bailar! ¡A saltar! ¡A despeinarse! ¡A hacerse cosquillas...!" La lista de movimientos seguía hasta el infinito. Nadie se quedaba quieto y muchos se agarraban la panza de tanto reírse.

"¿Cómo baila un cristiano? ¡Así, así, así ...", se movían los chicos. Jesús también iba bailando adelante de todos, con su pelo de lana, su barba al viento y su larga túnica blanca. "¿Sabés que me gusta de esta peregrinación? ¡Que es divertida! ¡Hay payasos!", cuenta, feliz, Gaby, de nueve años. Ella se prepara para hacer la Primera Comunión.

Y fue creciendo ...

A las 9.30 partió la segunda peregrinación de los niños, bajo el lema "Caminemos con Jesús a la Casa de María". La iniciativa fue del padre Antonio Carabajal, de la parroquia de Nuestra Señora del Valle, de Marcos Paz. La primera se hizo el año pasado. El sacerdote anhela que se convierta en una actividad tan importante como la Peregrinación de la Juventud. "El año pasado hubo 820 participantes y ahora son 2.000", resaltó Carabajal.

La columna salió de la ex Quinta Agronómica, avanzó por avenida Néstor Kirchner hasta Bernabé Aráoz, tomó Rondeau y dobló en Ayacucho. En la plaza, frente al Hospital de Niños, los chicos descansaron, tomaron agua y realizaron un gesto solidario que consistió en una donación de pañales y leche. También cantaron y bailaron frente al edificio, donde algunos pequeños pacientes -como Nahuel Carrizo, con permiso para levantarse de la cama- se acercaron a las escalinatas para ver de cerca el espectáculo. Nahuel tiene ocho años y está internado porque recibió una descarga eléctrica al prender la luz con las manos mojadas, explicó su mamá.

"¡Gracias, chicos, esta alegría contagiosa que ustedes nos traen llena de fortaleza el espíritu de nuestros niños", les agradeció la hermana Silvia, de la congregación de las Hermanas del Huerto. Ella presta ayuda a los pacientes y familiares del hospital.

Pasadas las 11.30, y bajo un sol impiadoso, la alegre columna siguió por Ayacucho hasta tomar 24 de Septiembre, para seguir directo hasta la basílica de La Merced, toda adornada con globos de colores. Allí los esperaba el padre CarlitosSánchez, párroco del santuario.

Un grupo de los peregrinos, de entre ocho y 10 años, se adelantó corriendo y llegó antes que nadie a la iglesia para vestirse de monaguillos. Después, transpirados pero sonrientes, recibieron a los chicos en la puerta del templo. Una vez dentro, la misa fue tan especial como la homilía, representada por jóvenes y niños. Todo fue hecho a la medida de los más pequeños. "¡Que alegría, qué alegría! ¡Olé, olé, olá!", se siguió escuchando por ahí.

Entre canciones y risas

JÓVENES ANIMADORES.-
Fueron el motor de la peregrinación. Se vistieron de payasos, cantaron y bailaron subidos a camiones, desde donde motivaban a los más pequeños y tocaron todo tipo de instrumentos para alegrar la marcha. Los animadores eran jóvenes catequistas de diferentes parroquias y muchos de ellos participaron este año en la Peregrinación de la Juventud.

La misa.- Estaba repleta, muchos chicos tuvieron que sentarse en el suelo. Fue presidida por el padre Antonio Carabajal, en compañía del párroco, Carlos Sánchez, y del padre Miguel Alderete Garrido, encargado de Peregrinaciones Arquidiocesanas de Tucumán.

Catequista sobre ruedas.- Se llama Lucrecia Jordanoff y tiene 19 años. En 2010 LA GACETA la entrevistó por su inclaudicable afán de superación. Aún sin sus brazos (nació así) y en silla de ruedas, fue abanderada en su colegio y ahora sorprende como catequista de los niños de la capilla del Rosario de San Nicolás, del barrio Vial II. Junto a su madre, Fernanda, sigue ofreciendo su ayuda, mientras se prepara para una nueva operación. Después de eso quiere trabajar y seguir estudiando Abogacía.

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