Parroquianos de Monteros defienden al cura acusado de abusar de seminaristas - LA GACETA Tucumán

Parroquianos de Monteros defienden al cura acusado de abusar de seminaristas

El "padre Justo" es "un santo", según los fieles que asisten al Sagrado Corazón, del barrio Ñuñorco.

14 Sep 2012
CONCEPCION.- En la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús de Monteros nadie, o casi nadie, alcanza a aceptar que sobre "el padre Justo" recaiga la tremenda acusación de haber abusado unos 50 chicos del Seminario Menor de Paraná entre 1984 y 1992. La novedad dejó atónitos a quienes conocen al cura Justo José Ilarraz. 

"No puede ser si es un santo, santo. ¿Quién puede pensar que haya hecho semejante maldad" dijo Rosa Díaz, del barrio Ñuñorco, en donde está el templo. El paradero del "padre Justo", como lo llaman en el lugar, es desconocido. Hace un mes dejó de dar misa y abandonó la parroquia aduciendo razones de salud.

Hasta ese momento, el templo permanecía abierto casi todo el día. Sin embargo ahora está cerrado con un candado. Se lo abre un par de horas en las tardes, según los lugareños. "Según tengo entendido, el sábado pasado se le hizo rezar una misa por su salud. Creo que no vino. Alguien me comentó que se lo vio hace poco por Santa Lucía", apuntó una vecina que vive al frente de la iglesia.

Ayer LA GACETA intentó sin suerte ubicar al sacerdote a través de su celular. Ilaraz es oriundo de la capital entrerriana y tiene 59 años. Fue ordenado como sacerdote el 8 de diciembre de 1983. A la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús de Monteros llegó hace más de 10 años y ahí se vino desempeñando hasta el mes pasado. Antes oficiaba misas en el templo que está en el hospital "Miguel Belascuain" de Concepción.

"A todos nos tomó de sorpresa el anuncio que hizo hace un mes, de que se iba por razones de enfermedad. Tal vez haya sido otra la causa. Pero para mi, y todos los que lo conocemos, es un tipo que no tiene ni el más mínimo rasgo de ser una persona mala", dijo Guillermo Córdoba.

Nada de fotos
El padre Justo solía dar misa, bautizar y consagrar matrimonios todos los sábados. Un fotógrafo de la intendencia local contó que en esos encuentros siempre le llamó la atención la firme actitud del cura, contraria a dejarse fotografiar o filmar. "Jamás quería aparecer en las fotos o filmaciones que se hacían en los distintos acontecimientos sociales. Aunque se lo veía un buen tipo, me parecía rara esa actitud", observó el hombre. LA GACETA©
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