Un negocio que no apunta a la cantidad sino a la calidad

Productores viñateros y bodegueros del Valle Calchaquí opinan que la llegada de nuevas bodegas ayuda a construir una identidad regional

TECNOLOGÍA Y TERRUÑO. La bodega Siete Vacas fue anfitriona del evento.
TECNOLOGÍA Y TERRUÑO. La bodega Siete Vacas fue anfitriona del evento.
05 Agosto 2012
"Me parece que Tucumán no crece por una sola calle, sino por varias. El Valle Calchaquí es un producto internacional de primer nivel", evaluó el titular del Ente Tucumán Turismo, Bernardo Aragón, tras la reunión que compartió el miércoles en Colalao del Valle con los miembros de la Cámara de Bodegas y Viñedos del Tucumán y con el equipo del IDEP.

"Las necesidades y las oportunidades son muchas; estamos trabajando con Amaicha, vamos a empezar con un centro de interpretación en Quilmes, con bodegas comunitarias en Amaicha, por medio del Ministerio de la Producción, con línea de créditos y sistema de riego. Y con los bodegueros estamos en esto de la Ruta del Vino. Habrá ruta del vino si hay buen vino", evaluó el funcionario, en diálogo con LA GACETA.

Entre los integrantes de la Cámara que preside el ingeniero Alberto Guardia (Las arcas de Tolombón, que produce el vino "Siete vacas") hay entusiasmo por el proceso de desarrollo del sector. Eso fue lo que transmitieron el miércoles, en el workshop que lideró la consultora Dolores Lavaqué, los productores Roberto Carro (viñatero, con bodega en construcción), Raúl Penna (ídem), Pedro Amado (Las mojarras) y Francisco Chico Zossi, de una de las familias pioneras de la vitivinicultura en la zona.

Penna se fue quedando desde hace 15 años en Colalao del Valle, en busca de calidad de vida, y empezó vendiendo su producción de uvas a las bodegas de Cafayate. Hoy, con una producción de 100.000 kilos (entre cabernet, malbec y torrontés), las uvas que crecen en sus viñedos enriquecen los vinos Siete Vacas. El ex político devenido viñatero va por más, y está levantando su propia bodega. Quien también se entusiasmó con este cambio fue Carro. El ex intendente de Yerba Buena cuenta que, influido por Penna, le compró su finca en El Bañado a un productor mendocino que sólo desarrollaba uva torrontés. "El suelo de El Bañado tiene características propias, mucha aireación, muchas horas de sol por día. Yo añadí espalderos Malbec y Cabernet, y estoy construyendo mi propia bodega, con un crédito subsidiado del gobierno, por el cual nos comprometemos, entre otros puntos, a abrir nuestra bodega a productores que no tengan la suya propia", destacó Carro.

Pedro Amado, que en su bodega "Las mojarras" produce "Yuro" ( vino al que define como de "media a alta gama") cuenta con una capacidad de producción de 40.000 litros de vino y de 28.000 botellas en Torrontés, Malbec y Cabernet.

Carro añade que las bodegas del la parte tucumana del valle Calchaquí no intentarán competir en cantidad. "Si llegamos al millón de litros entre todos los productores de la Cámara de bodegas, es mucho. Lo que haremos -adelantó- es competir en alta gama".

¿Cuánto se requiere para montar una bodega que sea rentable? "Tener el terreno, plantar las vides, sistemas de riego, construcción de la obra y esperar cuatro años. Hoy, un promedio de costo por hectárea de viñedo está en los 30.000 dólares", estimó Carro.

A la ronda con LA GACETA se suman los Chico Zossi, con presencia viñatera en los valles desde fines del siglo XIX. Francisco Chico Zossi, a quien todos reconocen como pionero en la zona, cuenta que en más de un siglo el negocio pasó por todos los avatares que pasó el país. Plantados en el presente, Lorena Chico Zossi, hija de Francisco y coequiper con su hermano Baltazar y con su padre en la pequeña bodega familiar, se muestra entusiasmada por el crecimiento del sector. "Que hayan venido otras bodegas nos ha ayudado; porque ahora se está reconociendo a Tucumán como zona vitivinícola ; y cada bodega tiene su identidad. "Yuro" hace vinos fuertes; por ahí nosotros hacemos uno más suave, más frutado. Cada bodega va haciendo su identidad, la nuestra apunta más a la bodega boutique, la del Posse tiene tecnología alemana, nosotros usamos tecnologías modernas y tradicionales. No hay que temerle a la competencia. Hay un cliente para cada gusto", aseguró.

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