La deuda interna

04 Agosto 2012

José Calero - Agencia NA

BUENOS AIRES.- La cancelación del Boden 2012, el bono del "corralito", cierra un capítulo negro de la Argentina, mientras despierta interrogantes, como el crecimiento de la deuda interna con organismos oficiales. Como ningún país -salvo Venezuela- le presta a la Argentina en el marco de la crisis, Cristina Fernández decidió financiar los desequilibrios del Tesoro echando mano de las ganancias de aquellos organismos. El problema es que el déficit fiscal real, el que incluye el pago de la deuda, sigue en aumento, por una aceleración del gasto, que alcanzó su pico durante la campaña electoral de 2011, y los subsidios multimillonarios que distorsionan la economía.

Si el gobierno no revierte eso, se abren dudas acerca de si habrá plata para pagar las futuras jubilaciones. Otro problema es que trabajadores, jubilados y millones de beneficiarios de planes sociales reciben aumentos anuales que casi acompañan la inflación real, del 25%, pero los bonos que ofrece el Gobierno rinden la mitad, o menos, de ese nivel, porque se orientan por el costo de vida manipulado del Indec. Eso explica que el monto absoluto de la deuda, medido en dólares, siguió aumentando a pesar de las políticas de "desendeudamiento".

Un dato favorable, según el gobierno, es el reemplazo de la deuda nominada en dólares por otra en pesos. Pero eso es positivo si el gobierno cancela esas obligaciones; de lo contrario puede representar la quiebra del sistema previsional y de salud para los jubilados, además de un dolor de cabeza para el Banco Central. Aún más negativo sería que este y los próximos gobiernos cayeran en la tentación de expandir el gasto con la "máquina de hacer billetes" del BCRA y así provocar la ficción en la economía de que se puede mantener caliente el consumo en forma artificial, cuando se está en recesión.

Los gobiernos de los Kirchner se fueron apropiando de las ganancias y reservas del Central, los fondos de la Anses, préstamos del Banco Nación y una porción cada vez mayor de la recaudación en perjuicio de las provincias. Este cuadro explica que la Casa Rosada se haya visto obligada a trastornar el mercado cambiario y restringir las importaciones, para alcanzar un superávit comercial de U$S 9.000 millones en lo que va del año, y apuntar a los 12.000 millones para cuando concluya 2012. Con eso, sumado a los apenas poco más de U$S 4.000 millones de deuda que deberá pagar en 2013, el kirchnerismo aspira a tener un futuro tranquilo y, en política, apostar al proyecto de una segunda reelección para Cristina, reforma constitucional mediante.

En este marco, debe tenerse en cuenta que la Argentina aún no pudo siquiera avanzar con el pago de la deuda al Club de París -unos U$S 9.000 millones-, tal vez porque Europa y EEUU están demasiado "distraídos" con sus propios descalabros.

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