Lucenti: "me queda la tranquilidad de haber entregado todo"

El tucumano se cayó al final y debió conformarse con el diploma.

UN TITAN. El tucumano logró el segundo diploma para la Argentina en los Juegos. REUTERS
UN TITAN. El tucumano logró el segundo diploma para la Argentina en los Juegos. REUTERS
31 Julio 2012
LONDRES.- Emmanuel Lucenti ilusionó al principio y se quedó al final, aunque igual redondeó una muy buena actuación y se aseguró un diploma en la categoría de hasta 81 kilogramos, en el marco de los Juegos Olímpicos Londres 2012.
El judoca nacido en Tucumán hace 27 años comenzó su actuación en el estadio ExCel de la capital británica con un triunfo por ipon sobre Fetra Ratzimisiva, de Madagascar, y luego generó ilusión con otra victoria por la misma vía (similar al nocaut en el boxeo), esta vez ante el francés Alain Schmitt.
Sin embargo, una molestia en el aductor derecho y una marcada superioridad de su rival generó la primera derrota de Lucenti, frente al coreano Jae Bum Kim, actual campeón del mundo en la categoría de hasta 81 kilogramos, y luego cerró con otra derrota, frente al canadiense Antoine Valois Fortier.
"Me quedó una sensación ambigua. Por un lado se que no todos los días se gana un diploma olímpico, pero por otro tengo la sensación de que podía haber ganado una medalla, de hecho estuvo a una sola lucha de conseguirlo y me queda la tranquilidad de haber entregado todo", expresó el tucumano a Télam.
Los combates anteriores
El tucumano demostró mucha actitud en sus primeros combates, que resolvió por la vía rápida, y en los que dejó claro que está a la altura de los mejores.
En su presentación ante Ratzimisiva, dominó desde el principio y logró desestabilizar con una definición rápida que se veía venir porque su superioridad era marcada.
En tanto, contra el francés Schmitt, el dominio no era tan notorio pero igual sorprendió con una acción rápida que determinó su victoria final y el pase a luchar contra el coreano, número uno del mundo.
"El triunfo sobre el francés fue el más importante de mi carrera deportiva, por el contexto en el que se produjo", admitió emocionado el tucumano, seguido desde la platea por su padre.
En la tercera pelea, el dominio de Kim fue abrumador, a Lucenti le costó generar tomas, también se agudizó el dolor en el aductor y cada vez que fue al piso demoró una eternidad en levantarse, de manera que no extrañó el triunfo final claro del coreano.
La última pelea
Con un gimnasio ExCel ocupado por casi la totalidad de las cinco mil ubicaciones disponibles y el apoyo desde la tribuna del también tucumano Horacio Muratore, ex presidente de la Confederación Argentina de Basquetbol, el norteño salió en su última pelea en busca de una posibilidad de ir por el bronce o bien asegurarse el diploma.
El combate final fue parejo pero se inclinó en favor del canadiense con una toma que tumbó al tucumano a los 2 minutos y 48 segundos de combate, y eso lo condicionó un poco para lo que vino después.
"Fue un rival duro, le gané las tres primeras peleas y el me superó en las cuatro últimas", recordó Lucenti, quien enfrentó al canadiense en los Juegos Panamericanos Guadalajara 2011 y perdió por ipon.
El canadiense sacó ventajas claras y Lucenti debió resignarse, aunque su actuación fue promisoria y junto a Paula Pareto le dieron a la Argentina dos diplomas en judo, lo que no es poco en la especialidad.
"Sabía que para ganarle lo tenía que matar. Me sacaba una cabeza. Toda mi vida soñé con la medalla olímpica. Haber quedado a una lucha de pelearla me pone un poquito triste", dijo Lucenti. 
Muy golpeado
Al terminar el combate, el tucumano salió por el pasillo interno que lo conduce hasta los vestuarios. A mitad de camino, tras subir un escalón, se echó al suelo de espaldas. Se tomó un hombro y se quedó un rato tendido: "Tengo golpeada la espalda, las piernas, me duele el aductor", confesó. 
Pese a la derrota, se quedó conforme "por haber estado de igual a igual con los mejores", sobre todo por las condiciones en las que se preparó para Londres, en la categoría 81 kilos. 
Sin entrenador
"Sin entrenador hace ocho años se hace muy difícil. Vivo en la provincia de Tucumán y rindo bien. Estuve entre los cuatro mejores del mundo y ahora entre los 20", dijo el judoca, que no quiere dejar su ciudad para entrenar en Buenos Aires. 
Lucenti, que recibe apoyo económico mediante becas, considera que tiene "muy buenas" condiciones genéticas y que "sería positivo" desarrollarlas: "el apoyo está creciendo y estamos muchísimo mejor pero aún falta. Me haría muy bien que me pongan un entrenador para poder progresar más. Yo no tengo dinero para pagarle a un entrenador. Hago esto por amor", resaltó. 
Lucenti perdió la chance de una medalla al caer en el repechaje frente Valois-Fortier. Ante la carencia de un cuerpo técnico, el judoca cuenta con su hermana: ella analiza a los rivales y le pasa la información por teléfono o por skype. "Uno se hace autodidacta y plantea así las estrategias", dijo. 
Apoyo familiar
"Quería la medalla. Pero mi papá, que estaba en la tribuna, mi país y mi provincia vieron que entregué mi corazón. No pude, es mi físico, mi estrategia", manifestó el judoca que la última noche no pudo dormir por el ruido y por los nervios: "Pero a la mañana le dije al entrenador (del seleccionado) que estaba bien, me sentía fuerte". 
En Pekín 2008, el argentino había perdido en primera ronda, por lo que su desempeño en Londres -donde obtuvo diploma al quedar séptimo- le da "mucho ánimo para ir por más". 
"Me deja muy contento haberle dado pelea a los mejores del mundo y ganarle a judocas como el francés (Alain Schmitt), que era uno de los favoritos a medallas". 
Otros judocas
Otros dos judocas argentinos intentarán emular a Pareto y Lucenti, será entre mañana y el jueves.
Mañana en la división hasta 90 kilos, el rionegrino Héctor Campos tendrá un duro cruce inaugural ante el cubano Asley González, mientras que el jueves, el bonaerense Cristian Schmidt, en la categoría hasta 100 kilos, se medirá con el bieloruso Yauhen Biadulin. (Télam y DPA) 

Tamaño texto
Comentarios
NOTICIAS RELACIONADAS
Comentarios