27 Julio 2012 Seguir en 
"Quiero ir a La Ciudadela", dijo Agustín con sus 11 años. "No se puede, porque sólo podrán ir los hinchas de San Martín", le contestaron rápidamente. "Es por los líos, no? Pero decime: ¿qué culpa tengo si yo no hice nada?", reflexionó con toda su inocencia el "decanito", que se quedará con todas las ganas de alentar a su Atlético querido en el duelo de la Copa Bicentenario. En un fin de semana cargado de clásicos, lamentablemente, habrá agustines en todos lados.
La seguidilla de derbys se abrirá el sábado cuando Huracán se mida con San Lorenzo. El domingo continuará con Atlético-San Martín, Talleres-Belgrano y Racing-Independiente. Sólo en Córdoba, donde el Gobierno ayudó con la infraestructura -el estadio Mario Alberto Kempes- y seguridad -movilizará al menos 1.000 policías- para que la Copa Amistad sea un verdadero éxito y, aunque diste de lograr lo que pregona su nombre, sea al menos un ejemplo para todo el país.
Por estas tierras, la fiebre de jugar clásicos sin público visitante se viene imponiendo paulatinamente. El fin de semana pasado, por el anual de la Liga Tucumana de Fútbol, San Lorenzo-Santa Ana, por cuestiones de seguridad, se disputó en el estadio de Concepción FC y sin público. El sábado, los "decanos" violaron la prohibición y presenciaron el duelo contra "santos". Y el domingo, en Yerba Buena, sólo los simpatizantes de Unión Aconquija presenciaron el duelo contra San José.
"Hay una realidad: los clubes no pueden afrontar los gastos de los operativos de seguridad que pretende montar la Policía. Además, como si esto no fuera poco, la provincia no cuenta con un estadio único alejado de la ciudad para ser escenario de un duelo de estas características. Clásicos sin las dos hinchadas no son clásicos, pero no se puede hacer otra cosa", se lamentó Darío Zamorate, presidente de la LTF.
"La sensación de que se jugará con una sola hinchada es horrible, pero desgraciadamente, por el comportamiento de muchos, no quedó otra alternativa que disputarlos así", comentó Mario Leito, presidente de Atlético, cuya hinchada no podrá pisar La Ciudadela el domingo. "Por los problemas que se registraron en los dos últimos enfrentamientos se tomó esta dolorosa decisión", agregó.
Los tucumanos se habían acostumbrado a que los clásicos se disputasen con público local. En competencias oficiales, la última vez fue el 27 de febrero de 2007 en el Monumental, por el Argentino A, encuentro que terminó con un 0 a 0, clavado.
Después llegaron cuatro encuentros consecutivos (dos amistosos y dos por la B Nacional) que se jugaron con público local únicamente. La sequía se acabó en enero, cuando los duelos más importantes de la provincia volvieron a tener juntas a las dos parcialidades. Sin embargo, por culpa de unos cuantos inadaptados, se destruyó la ilusión de que la fiesta duraría para siempre.
La seguidilla de derbys se abrirá el sábado cuando Huracán se mida con San Lorenzo. El domingo continuará con Atlético-San Martín, Talleres-Belgrano y Racing-Independiente. Sólo en Córdoba, donde el Gobierno ayudó con la infraestructura -el estadio Mario Alberto Kempes- y seguridad -movilizará al menos 1.000 policías- para que la Copa Amistad sea un verdadero éxito y, aunque diste de lograr lo que pregona su nombre, sea al menos un ejemplo para todo el país.
Por estas tierras, la fiebre de jugar clásicos sin público visitante se viene imponiendo paulatinamente. El fin de semana pasado, por el anual de la Liga Tucumana de Fútbol, San Lorenzo-Santa Ana, por cuestiones de seguridad, se disputó en el estadio de Concepción FC y sin público. El sábado, los "decanos" violaron la prohibición y presenciaron el duelo contra "santos". Y el domingo, en Yerba Buena, sólo los simpatizantes de Unión Aconquija presenciaron el duelo contra San José.
"Hay una realidad: los clubes no pueden afrontar los gastos de los operativos de seguridad que pretende montar la Policía. Además, como si esto no fuera poco, la provincia no cuenta con un estadio único alejado de la ciudad para ser escenario de un duelo de estas características. Clásicos sin las dos hinchadas no son clásicos, pero no se puede hacer otra cosa", se lamentó Darío Zamorate, presidente de la LTF.
"La sensación de que se jugará con una sola hinchada es horrible, pero desgraciadamente, por el comportamiento de muchos, no quedó otra alternativa que disputarlos así", comentó Mario Leito, presidente de Atlético, cuya hinchada no podrá pisar La Ciudadela el domingo. "Por los problemas que se registraron en los dos últimos enfrentamientos se tomó esta dolorosa decisión", agregó.
Los tucumanos se habían acostumbrado a que los clásicos se disputasen con público local. En competencias oficiales, la última vez fue el 27 de febrero de 2007 en el Monumental, por el Argentino A, encuentro que terminó con un 0 a 0, clavado.
Después llegaron cuatro encuentros consecutivos (dos amistosos y dos por la B Nacional) que se jugaron con público local únicamente. La sequía se acabó en enero, cuando los duelos más importantes de la provincia volvieron a tener juntas a las dos parcialidades. Sin embargo, por culpa de unos cuantos inadaptados, se destruyó la ilusión de que la fiesta duraría para siempre.
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