09 Julio 2012 Seguir en 
BUENOS AIRES,.- El estancamiento de la actividad económica comenzó a deteriorar al mercado laboral y al nivel de consumo, aseguró un informe de Ecolatina, y advirtió que las presiones inflacionarias "van a persistir incluso en un escenario recesivo". Al hacer un balance económico del primer semestre del año, la consultora evaluó: "no ha sido auspicioso".
"El estancamiento de la economía es palpable, la inflación no cede, la tensión cambiaria persiste, la situación fiscal del sector público consolidado (Nación + Provincias) se deteriora, y, pese a las trabas a la demanda de dólares (venta de divisas, giro de utilidades e importaciones), las reservas internacionales no crecieron", describió. Ecolatina señaló que "la "sintonía fina" esbozada por el Ejecutivo a fines de 2011 implicaba afinar las clavijas económicas para encauzar los próximos cuatro años de gestión", pero cuestionó que en los últimos meses "se avanzó en un mayor control e intervención de la economía sin una visión articulada".
"Los agentes económicos esperaban la implementación de un plan de "sintonía fina" y el Ejecutivo tomó otro camino, se generó un fuerte shock sobre las expectativas", objetó. A su criterio, esta situación originó "mayor incertidumbre y desconfianza que repercutieron en las decisiones de inversión". De acuerdo a sus estimaciones, la inversión habría descendido en el primer semestre del año 5% interanual. Alertó que en el segundo trimestre se verificaron caídas interanuales en tres sectores clave de la economía: agro, construcción e industria. Para Ecolatina, en este contexto de menor dinamismo de la demanda interna, lo que "sorprende es la resistencia del proceso inflacionario".
"La suba de precios no aflojó en la primera mitad del año. La inercia, las expectativas, la brecha cambiaria y las trabas a la compra de divisas, están jugando un papel clave", aseveró. Explicó que ante una baja demanda de dinero y la imposibilidad de comprar dólares oficiales para ahorro, se incentiva ese proceso porque "los agentes terminan gastando buena parte de los pesos que no desean acumular". Previno que si a esto se le suma una mayor emisión para financiar al Fisco, "las presiones inflacionarias van a persistir incluso en un escenario recesivo". Según su visión, una mayor monetización del déficit fiscal puede impulsar la demanda en el segundo semestre, pero implica volcar más pesos en una economía con baja demanda de dinero y elevada brecha del tipo de cambio entre el oficial y el paralelo. (DyN)
"El estancamiento de la economía es palpable, la inflación no cede, la tensión cambiaria persiste, la situación fiscal del sector público consolidado (Nación + Provincias) se deteriora, y, pese a las trabas a la demanda de dólares (venta de divisas, giro de utilidades e importaciones), las reservas internacionales no crecieron", describió. Ecolatina señaló que "la "sintonía fina" esbozada por el Ejecutivo a fines de 2011 implicaba afinar las clavijas económicas para encauzar los próximos cuatro años de gestión", pero cuestionó que en los últimos meses "se avanzó en un mayor control e intervención de la economía sin una visión articulada".
"Los agentes económicos esperaban la implementación de un plan de "sintonía fina" y el Ejecutivo tomó otro camino, se generó un fuerte shock sobre las expectativas", objetó. A su criterio, esta situación originó "mayor incertidumbre y desconfianza que repercutieron en las decisiones de inversión". De acuerdo a sus estimaciones, la inversión habría descendido en el primer semestre del año 5% interanual. Alertó que en el segundo trimestre se verificaron caídas interanuales en tres sectores clave de la economía: agro, construcción e industria. Para Ecolatina, en este contexto de menor dinamismo de la demanda interna, lo que "sorprende es la resistencia del proceso inflacionario".
"La suba de precios no aflojó en la primera mitad del año. La inercia, las expectativas, la brecha cambiaria y las trabas a la compra de divisas, están jugando un papel clave", aseveró. Explicó que ante una baja demanda de dinero y la imposibilidad de comprar dólares oficiales para ahorro, se incentiva ese proceso porque "los agentes terminan gastando buena parte de los pesos que no desean acumular". Previno que si a esto se le suma una mayor emisión para financiar al Fisco, "las presiones inflacionarias van a persistir incluso en un escenario recesivo". Según su visión, una mayor monetización del déficit fiscal puede impulsar la demanda en el segundo semestre, pero implica volcar más pesos en una economía con baja demanda de dinero y elevada brecha del tipo de cambio entre el oficial y el paralelo. (DyN)
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