SAN PABLO.- Rodrigo Guimaraes es un fanático de Corinthians, que se tatuó en su espalda el nombre y apellido del volante Juan Román Riquelme y, además, bautizó a su propio hijo con el nombre de Riquelme. Ahora tiene miedo de que el 10 "xeneize" le arruine la consagración de su equipo en la final de la Libertadores; "En el trabajo me están volviendo loco", confesó en las notas publicadas en los medios brasileños GloboEsporte.com.br y Lance.com.
"Nunca soñé que Corinthians jugaría una final de la Copa Libertadores contra Boca y, además, con Riquelme en el equipo. No me podía imaginar esta situación", adimitió en las notas, reproducidas también por lanacion.com.

Rodrigo Guimaraes es un lavador de autos brasileño, hincha del Timao, que después de disfrutar las victorias xeneizes ante Palmeiras en la Libertadores de 2000 y 2001, se hizo fanático de Juan Román Riquelme, y así bautizó a su hijo, de un año y 9 meses. No sólo eso, también se tatuó el nombre del volante xeneize en su espalda.
La situación aún podría ser peor para él, porque si el destino tiene previsto que sea Román el encargado de darle la victoria a Boca, y el "culpable" de la derrota corintiana, la situación suya será más que incómoda.

"Si eso ocurre voy a estar furioso. Ni siquiera quiero pensarlo. Todo el mundo ya está hablando de eso en mi trabajo. Me están volviendo loco. Cuando vi la posibilidad de que Corinthians defina la Libertadores con Boca, empecé a alentar a la Universidad de Chile, pero fue en vano. Ahora la esperanza es que Riquelme se lesione y no salga al campo (risas) para que gane Corinthians", agregó.
Corinthians y Boca (con Riquelme) definirán este miércoles desde las 21.50, en el Pacaembú, la Copa Libertadores 2012. Quien gane, será el campeón. Un empate, por cualquier resultado, provocará 30 minutos de alargue y, de persistir la igualdad, definirán por penales. (Especial, Globoesporte.com.br, lance.com, y canchallena.com)









