15 Febrero 2012 Seguir en 
Susana Trimarco, madre de María de los Angeles Verón, desaparecida hace casi diez años, denunció hoy que en Tucumán hay mafias que operan vinculadas a la trata de personas y afirmó que no les tiene miedo. Al declarar hoy ante el Tribunal, en el marco del juicio por la desaparición de María de los Angeles Verón, recordó que cuando comenzó a buscar a su hija funcionarios del gobierno la enviaron a la remisería de los acusados, porque "tenían más armas y autos que la Policía".
"Como estúpida iba a la Casa de Gobierno. Digo estúpida porque estaba la mafia ahí", sostuvo la testigo en la primera etapa de su declaración, que se inició esta a las 8.30 y que continuará mañana a la misma hora.
"El problema es que Marita no está, lo demás es todo un circo", enfatizó Trimarco, al relatar que cuando inició la búsqueda de su hija en abril de 2002 se reunió con Julio Díaz, subsecretario de Seguridad del gobierno del entonces gobernador, Julio Miranda, quien le recomendó que pidiera ayuda en la remisería Cinco Estrellas porque "tenían más autos y mejores armas que la policía".
La remisería pertenece a María Jesús Rivero, quien fue acusada como posible autora intelectual del secuestro de Verón y fue esposa del ex presidente del Club San Martín de Tucumán, Rubén "La Chancha" Ale. Trimarco señaló que en la remisería "tenían fama de delincuentes, no me gustaba esa gente, pero el gobierno nos mandó a los Ale".
Nerviosismo
Uno de los momentos de tensión en la audiencia de hoy se produjo cuando los hermanos José Fernando "Chenga" y Gonzalo José Gómez, también imputados en el caso, fueron reprendidos por el Tribunal, luego de que empezaran a gritar durante la declaración Trimarco.
La situación no pasó a mayores, aunque también el abogado defensor Carlos Posse levantó la voz. Todo empezó cuando la madre de "Marita", con vehemencia, apuntó hacia el sector donde se sientan los 13 acusados y afirmó no tenerle miedo "a estas mafias". "No tenemos nada que ver", le gritaron los Gómez, entre otras cosas. Cuando la situación se distendió, los jueces dispusieron que la testigo continuara con su relato.
Trimarco llegó a los tribunales acompañada por su nieta Micaela, la hija de la joven desaparecida, pero la adolescente no pudo presenciar la declaración porque tiene 13 años y el tribunal rechazó su participación en el juicio por ser menor de edad, aunque es querellante en la causa. "No voy a parar de buscar a mi hija", reiteró Trimarco minutos antes de finalizar la primera parte de su exposición. (LA GACETA ©-DyN)
"Como estúpida iba a la Casa de Gobierno. Digo estúpida porque estaba la mafia ahí", sostuvo la testigo en la primera etapa de su declaración, que se inició esta a las 8.30 y que continuará mañana a la misma hora.
"El problema es que Marita no está, lo demás es todo un circo", enfatizó Trimarco, al relatar que cuando inició la búsqueda de su hija en abril de 2002 se reunió con Julio Díaz, subsecretario de Seguridad del gobierno del entonces gobernador, Julio Miranda, quien le recomendó que pidiera ayuda en la remisería Cinco Estrellas porque "tenían más autos y mejores armas que la policía".
La remisería pertenece a María Jesús Rivero, quien fue acusada como posible autora intelectual del secuestro de Verón y fue esposa del ex presidente del Club San Martín de Tucumán, Rubén "La Chancha" Ale. Trimarco señaló que en la remisería "tenían fama de delincuentes, no me gustaba esa gente, pero el gobierno nos mandó a los Ale".
Nerviosismo
Uno de los momentos de tensión en la audiencia de hoy se produjo cuando los hermanos José Fernando "Chenga" y Gonzalo José Gómez, también imputados en el caso, fueron reprendidos por el Tribunal, luego de que empezaran a gritar durante la declaración Trimarco.
La situación no pasó a mayores, aunque también el abogado defensor Carlos Posse levantó la voz. Todo empezó cuando la madre de "Marita", con vehemencia, apuntó hacia el sector donde se sientan los 13 acusados y afirmó no tenerle miedo "a estas mafias". "No tenemos nada que ver", le gritaron los Gómez, entre otras cosas. Cuando la situación se distendió, los jueces dispusieron que la testigo continuara con su relato.
Trimarco llegó a los tribunales acompañada por su nieta Micaela, la hija de la joven desaparecida, pero la adolescente no pudo presenciar la declaración porque tiene 13 años y el tribunal rechazó su participación en el juicio por ser menor de edad, aunque es querellante en la causa. "No voy a parar de buscar a mi hija", reiteró Trimarco minutos antes de finalizar la primera parte de su exposición. (LA GACETA ©-DyN)
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