Los abogados defensores parecen moverse en bloque

En las ruedas indagatorias quedó manifiesta la cooperación entre los letrados de los imputados; con un grito, Dilascio interrumpió el debate.

EXPECTATIVA. Daniela Milhein (de negro), en primera fila de los imputados. LA GACETA / FOTO DE ANTONIO FERRONI
EXPECTATIVA. Daniela Milhein (de negro), en primera fila de los imputados. LA GACETA / FOTO DE ANTONIO FERRONI
15 Febrero 2012
El mecanismo de la defensa de los imputados pareció estar bien aceitado. Como un sujeto tácito que desde su ausencia lo coordina todo, cada pregunta con la que los defensores indagaron a sus clientes ocupó el lugar indicado para elaborar un discurso en conjunto. Y esta construcción tiene como objetivo común lograr que el día en que el tribunal tenga que dictar una sentencia, los acusados en el juicio por María de los Ángeles Verón queden libres de culpa.

Gestos, miradas y ademanes componen un lenguaje que funcionó con una ajustada precisión entre los abogados de la defensa. Y ayer se lo pudo apreciar en su mayor expresión, dentro de la sala, cuando María Jesús Rivero compareció ante el tribunal. La imputada se mostró segura. Cada pregunta tenía una respuesta detallada y bien ajustada a los cuerpos de la voluminosa causa. "Conozco muy bien el expediente porque mi abogado me exigió que así lo hiciera", señaló Rivero. Y esto, se pudo ver claramente en la sala donde se desarrolló la tercera sesión del debate oral.

Tal era la confianza que tenía Rivero sobre lo que debía contestar que incluso se atrevió a interrumpir a algunos de los defensores que la indagaron. Por eso, en más de una ocasión pidió disculpas y remarcó que su énfasis obedecía a que no tenía, ni tiene nada que ocultar. Ante su verborrágica exposición poco pudieron hacer los fiscales y la querella que, a pesar de formularle algunas preguntas, optaron por dejar que la mujer concluyera su declaración.

En este juego de estrategias, se vislumbró ayer que la defensa de buena parte de los imputados ya escogió un norte y que, para obtener una mayor eficiencia en sus interrogatorios, cooperarán entre sí cada vez que consideren que sea necesario.

Las estrategias

Cada sesión será extenuante y con el ingreso al recinto del abogado Cergio Morfil quedó de manifiesto que se recorrerán todos los mares de tinta que haya creado el derecho. En apenas el tercer episodio de un juicio que desde antemano se sabía extenso, los letrados afinan sus estrategias. Un capítulo aparte merece la "jocosa" intervención de la actual pareja de Rivero quién, cuando desde la querella se le preguntó a la mujer quién es su marido, desde el público, Roberto Dilascio gritó claramente "Yo". Esta intervención dista del tenor de los más de 150 testimonios que se escucharán durante este debate oral, entre los que se incluyen declaraciones de mujeres que fueron privadas de su libertad y obligadas a ejercer la prostitución.

A diferencia de las sesiones anteriores, ayer a la mañana, los acusados se mostraron más distendidos. Sin embargo, por la tarde, todo cambió cuando empezó la declaración de Daniela Milhein, que admitió que Rubén "La Chancha" Ale la obligó a prostituirse (Ver Página 12).

Por la mañana, el único contratiempo lo provocó un jubilado que olvidó apagar su celular y tuvo que ser desalojado del recinto porque esta expresamente prohibido usar celulares dentro de la sala.

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