El tiempo de los zarpados

Gustavo Rodríguez
Por Gustavo Rodríguez 01 Febrero 2012
En ambos clubes está instalado el mismo temor. Los dirigentes se dieron cuenta de que afrontan un problema idéntico: una escalada de violencia protagonizada por hinchas comunes y no por los miembros de las barras que, según reconocen, están controladas o que son con quienes normalmente pactan para evitar que protagonicen incidentes.

Con mucha preocupación reconocen que son jóvenes que no respetan ningún código, ni siquiera ese que establece que nunca se le debe robar al compañero de tribuna, causar daños en el barrio o atemorizar a los vecinos del estadio donde juega el equipo de sus amores. "Son unos zarpados. A veces ni nosotros los podemos controlar", explicó un viejo integrante de la barra "santa". "Ni con golpes podemos pararlos", agregó otro "decano". Ambos hinchas reconocen que fueron estos chicos los que protagonizaron los incidentes que se registraron después de los clásicos.

Por todo esto es saludable que los dirigentes de ambos clubes hayan decidido actuar de una vez. Saben que si no lo hacen ya, los problemas se multiplicarán y el futuro se teñirá de negro.

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