Una sombra en el recuerdo

Por Silvia Aloisi, agencia Reuters.

28 Enero 2012
Italia se arriesga a su peor desastre medioambiental en más de dos décadas si las 2.400 toneladas de combustible en el naufragado crucero Costa Concordia contaminan una de las reservas marítimas más cristalinas y valoradas del Mediterráneo. Dos semanas después de que el crucero de 114.500 toneladas se hundiera frente a la costa toscana, su casco amenaza con inclinarse más y mina los planes de retirar el diesel de manera segura.

El barco mantuvo el equilibrio tras golpear una roca y ahora está apoyado sobre su costado a unos pocos cientos de metros de la costa de la pequeña isla de Giglio. Sin esperanzas de encontrar sobrevivientes, los expertos advierten que más allá de la pérdida de vidas, el incidente podría convertirse en la peor emergencia desde el hundimiento del Amoco Milford Haven, con 144.000 toneladas de combustible, frente a la costa de Génova en 1991. La limpieza de la zona se completó en 2008, 17 años después del accidente, recordó Luigi Alcaro, director de emergencias marítimas de la agencia medioambiental del Gobierno italiano.

La isla de Giglio es un conocido lugar de buceo y el archipiélago que la rodea alberga más de 700 especies botánicas y animales, incluyendo tortugas, delfines y focas. Alcaro dijo que el escenario más optimista implicaría estabilizar el barco y retirar el combustible mediante una técnica conocida como hot tap (conexión en caliente). La cantidad a bordo es comparable con el que lleva un pequeño buque cisterna; por el momento, los tanques parecen estar intactos.

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