24 Enero 2012 Seguir en 
A fin de contar con un parámetro que permita evaluar la "normalidad" periódica del crecimiento, en cada lugar se elaboran guías que contienen datos representativos de niños de determinada población y edad. Muchos países cuentan con la referencia del patrón normal para cada población en particular, datos que están plasmados en las llamadas "tablas de percentilos".
"En el caso de Argentina, las curvas fueron evaluadas y publicadas en Archivos Argentinos de Pediatría en el año 2008 por el Comité Nacional de Crecimiento y Desarrollo de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), en niños y niñas menores de 5 años", informó la doctora Ana Keselman.
Tratamiento sustitutivo
Cuando un niño tiene una alteración hormonal del crecimiento, los signos pueden ser poco aumento de estatura en bebés, niños o adolescentes; rostro de apariencia menor al de otros niños de la misma edad; cuerpo regordete, manos y pies pequeños, y desarrollo muscular insuficiente; bajo nivel de glucosa en la sangre (en bebés y niños pequeños); pene muy pequeño (en recién nacidos varones); retraso en la pubertad; signos clínicos neuro-oftalmológicos tales como alteración de la visión, cefaleas, convulsiones; y otros.
La importancia de detectar precozmente estos signos es grande porque es la única vía para poner en marcha el tratamiento sustitutivo, indicado cuando existen alteraciones en la secreción de hormona de crecimiento.
"En el caso de Argentina, las curvas fueron evaluadas y publicadas en Archivos Argentinos de Pediatría en el año 2008 por el Comité Nacional de Crecimiento y Desarrollo de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), en niños y niñas menores de 5 años", informó la doctora Ana Keselman.
Tratamiento sustitutivo
Cuando un niño tiene una alteración hormonal del crecimiento, los signos pueden ser poco aumento de estatura en bebés, niños o adolescentes; rostro de apariencia menor al de otros niños de la misma edad; cuerpo regordete, manos y pies pequeños, y desarrollo muscular insuficiente; bajo nivel de glucosa en la sangre (en bebés y niños pequeños); pene muy pequeño (en recién nacidos varones); retraso en la pubertad; signos clínicos neuro-oftalmológicos tales como alteración de la visión, cefaleas, convulsiones; y otros.
La importancia de detectar precozmente estos signos es grande porque es la única vía para poner en marcha el tratamiento sustitutivo, indicado cuando existen alteraciones en la secreción de hormona de crecimiento.








