Las dos jugaron a ganar, también lo hicieron a no perder. Arriesgaron lo justo y necesario. Sólo presionaron el acelerador a fondo cuando el adversario se lo permitía. San Martín fue el que más tuvo la pelota. La controló y la hizo correr, pero le faltó serenidad en los metros finales para poder perforar la defensa rival. Atlético, en cambio, fue más criterioso a la hora de manejar a la "gordita", aunque recién sobre el final se animó a buscar con todo al arco de Lucas Hoyos, que respondió de manera brillante cada vez que su conjunto lo necesitó.
Ambos equipos arrancaron con el clásico 4-4-2, pero los "santos" fueron más flexibles en el planteo táctico. Cuando se lanzaban al ataque, la defensa "albirroja" se quedaba con tres jugadores y Bruno Lescano se sumaba a toda velocidad a la línea del medio, lo que le permitía a Nicolás Herrera ubicarse como media punta. Gracias a las "escaladas" del 3, San Martín complicó el sector derecho de la defensa "decana", especialmente cuando el socio del lateral-volante era el interminable Gustavo Ibáñez.
Las atajadas de Hoyos, el buen manejo de Hernán Pérez en la zona central, el desequilibrio de Héctor López por el sector derecho y las gambetas endiabladas del "Ratón" Ibáñez fue lo mejor que mostró el equipo de Pedro Monzón en esta primera versión del clásico tucumano por el Torneo de Verano 100 años LA GACETA.
En el "decano", la última línea prácticamente no se movió. Rodrigo Herrera y César More solo se dedicaron a defender, sin pasar casi nunca la línea de la mitad de la cancha. Deivis Barone mostró la categoría de un jugador de Primera para tapar los "huecos" que dejaron sus compañeros. Cuando Juan Manuel Llop movió el banco, se vio lo mejor del "deca". César Montiglio le aportó vértigo al sector derecho y Diego Armando Barrado fue el cerebro que, con su pegada precisa, puso contra las cuerdas al local en apenas un par de minutos.
Ambos equipos tienen mucho por mejorar y el público se ilusiona con ver una revancha con más vuelo futbolístico. Tal vez el 22 arriesguen un poco más.
Ambos equipos arrancaron con el clásico 4-4-2, pero los "santos" fueron más flexibles en el planteo táctico. Cuando se lanzaban al ataque, la defensa "albirroja" se quedaba con tres jugadores y Bruno Lescano se sumaba a toda velocidad a la línea del medio, lo que le permitía a Nicolás Herrera ubicarse como media punta. Gracias a las "escaladas" del 3, San Martín complicó el sector derecho de la defensa "decana", especialmente cuando el socio del lateral-volante era el interminable Gustavo Ibáñez.
Las atajadas de Hoyos, el buen manejo de Hernán Pérez en la zona central, el desequilibrio de Héctor López por el sector derecho y las gambetas endiabladas del "Ratón" Ibáñez fue lo mejor que mostró el equipo de Pedro Monzón en esta primera versión del clásico tucumano por el Torneo de Verano 100 años LA GACETA.
En el "decano", la última línea prácticamente no se movió. Rodrigo Herrera y César More solo se dedicaron a defender, sin pasar casi nunca la línea de la mitad de la cancha. Deivis Barone mostró la categoría de un jugador de Primera para tapar los "huecos" que dejaron sus compañeros. Cuando Juan Manuel Llop movió el banco, se vio lo mejor del "deca". César Montiglio le aportó vértigo al sector derecho y Diego Armando Barrado fue el cerebro que, con su pegada precisa, puso contra las cuerdas al local en apenas un par de minutos.
Ambos equipos tienen mucho por mejorar y el público se ilusiona con ver una revancha con más vuelo futbolístico. Tal vez el 22 arriesguen un poco más.











