Reciben como héroes a los diplomáticos iraníes
Eufórica llegada a Teherán de los miembros de la embajada de la República Islámica que fueron obligados a abandonar Gran Bretaña. "Muerte a Inglaterra", coreó un centenar de estudiantes que esperaban en el aeropuerto con collares de flores. Diferencias dentro del régimen de Teherán. Sanciones.
04 Diciembre 2011 Seguir en 
TEHERÁN.- Los diplomáticos iraníes expulsados de Gran Bretaña después de que grupos radicalizados irrumpieran en la embajada británica en Teherán, llegaron ayer a su país y fueron recibidos con collares de flores por simpatizantes que cantaban a coro "muerte a Inglaterra".
"La embajada de espías fue cerrada para siempre", decía uno de los numerosos carteles que portaba una multitud de un centenar de hombres y mujeres, la mayoría de los cuales parecía ser miembro de la milicia Basij, congregada en el aeropuerto, del cual partieron por una puerta trasera para evitar a la prensa.
Pese a la fuerte tensión existente, Irán llamó a Occidente a evitar una profundización de una crisis diplomática, y señaló que era un asunto sólo entre Teherán y Londres. Este planteo se relaciona con la decisión de Francia, Alemania, Italia y Holanda de retirar a sus embajadores de la capital iraní en protesta con el ataque y en solidaridad con Gran Bretaña, que directamente cerró su representación, lo que profundiza el aislamiento de la República Islámica.
Además, Irán debe soportar el fuerte endurecimiento de las sanciones comerciales dispuesto por la Unión Europea, que podría afectar gravemente sus ingresos petroleros.
Toda la situación derivó de las dudas sobre el programa nuclear de Irán, ante un informe oficial de una agencia de la ONU que advirtió que Teherán busca desarrollar un arma atómica. Antes, Estados Unidos había alertado sobre un supuesto complot iraní para asesinar al embajador saudita en su país. El Pentágono no descartó un ataque militar preventivo si la diplomacia no logra resolver la disputa, hipótesis que también evalúa Israel.
Línea dura
Algunos rivales del presidente, Mahmoud Ahmadinejad, identificados con la línea más dura y fundamentalista religiosa del régimen, elogiaron el asedio a la embajada británica y lo atribuyeron a una expresión espontánea de ira durante una protesta de estudiantes en reacción a la "política históricamente hostil" del Reino Unido.
El líder supremo, Ayatollah Ali Khamenei, quien tiene la última palabra en los asuntos de Estado, ha guardado silencio sobre el incidente; y Ahmadinejad sólo dijo que no cederá a las presiones: "nos ceñiremos a los principios y valores de nuestra Revolución con todo nuestro poder, incluso si el mundo entero se levanta contra nosotros".
A su vez, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán expresó que lamentaba la invasión a la sede diplomática, para distanciarse de la situación. Pero el canciller británico, William Hague, consideró que el ataque al edificio (durante el cual se saquearon y destruyeron distintas oficinas y la documentación existente, y se quemaron banderas de su país) no se hubiese producido "sin el consentimiento hasta cierto punto" del Gobierno iraní. Por este motivo, a los diplomáticos extranjeros se les dio apenas 48 horas para abandonar Londres. (Reuters-AFP)
"La embajada de espías fue cerrada para siempre", decía uno de los numerosos carteles que portaba una multitud de un centenar de hombres y mujeres, la mayoría de los cuales parecía ser miembro de la milicia Basij, congregada en el aeropuerto, del cual partieron por una puerta trasera para evitar a la prensa.
Pese a la fuerte tensión existente, Irán llamó a Occidente a evitar una profundización de una crisis diplomática, y señaló que era un asunto sólo entre Teherán y Londres. Este planteo se relaciona con la decisión de Francia, Alemania, Italia y Holanda de retirar a sus embajadores de la capital iraní en protesta con el ataque y en solidaridad con Gran Bretaña, que directamente cerró su representación, lo que profundiza el aislamiento de la República Islámica.
Además, Irán debe soportar el fuerte endurecimiento de las sanciones comerciales dispuesto por la Unión Europea, que podría afectar gravemente sus ingresos petroleros.
Toda la situación derivó de las dudas sobre el programa nuclear de Irán, ante un informe oficial de una agencia de la ONU que advirtió que Teherán busca desarrollar un arma atómica. Antes, Estados Unidos había alertado sobre un supuesto complot iraní para asesinar al embajador saudita en su país. El Pentágono no descartó un ataque militar preventivo si la diplomacia no logra resolver la disputa, hipótesis que también evalúa Israel.
Línea dura
Algunos rivales del presidente, Mahmoud Ahmadinejad, identificados con la línea más dura y fundamentalista religiosa del régimen, elogiaron el asedio a la embajada británica y lo atribuyeron a una expresión espontánea de ira durante una protesta de estudiantes en reacción a la "política históricamente hostil" del Reino Unido.
El líder supremo, Ayatollah Ali Khamenei, quien tiene la última palabra en los asuntos de Estado, ha guardado silencio sobre el incidente; y Ahmadinejad sólo dijo que no cederá a las presiones: "nos ceñiremos a los principios y valores de nuestra Revolución con todo nuestro poder, incluso si el mundo entero se levanta contra nosotros".
A su vez, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán expresó que lamentaba la invasión a la sede diplomática, para distanciarse de la situación. Pero el canciller británico, William Hague, consideró que el ataque al edificio (durante el cual se saquearon y destruyeron distintas oficinas y la documentación existente, y se quemaron banderas de su país) no se hubiese producido "sin el consentimiento hasta cierto punto" del Gobierno iraní. Por este motivo, a los diplomáticos extranjeros se les dio apenas 48 horas para abandonar Londres. (Reuters-AFP)







