Así como para el voley argentino hubo un antes y un después de la "Generación del ?80", aquella del tercer puesto en el Mundial de 1982 y de la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, otra generación ya trabaja para superar los logros de hace 29 y 23 años, respectivamente.
La historia plena de paralelismos tienen responsables desde el cuerpo técnico. Se reconoce que la selección de los ?80 tuvo en el coreano Young Wan Sohn (recientemente fallecido) a su mentor, asistido por Julio Velasco, un DT que luego hizo una triunfal carrera en Europa. Con los años, Luis Muchaga tomó la posta y condujo la nave a buen puerto en Seúl.
El actual equipo reconoce en Juan Manuel Cichello a quien moldeó a las figuras del presente, desde menores. Luego, Jon Uriarte se animó a generar un recambio y darles lugar. Y desde 2009, Javier Weber las hizo explotar.
El puente entre ambas generaciones es grande y extenso en el tiempo. Y tiene pilares en apellidos que brillaron en los ?80, y que hoy vuelven a sacar lustre.
"Ya se vio en el Mundial que podemos jugar de igual a igual contra cualquiera. También cuando clasificamos a la fase final de la Liga Mundial en Polonia. Y también está el bronce en los Panamericanos. En Italia me dicen que somos los campeones del futuro". Facundo Conte, receptor-punta hijo de Hugo, histórico jugador del seleccionado argentino, sintetizó en esa frase el sentimiento que lo domina a él y a sus compañeros.
Facundo no es el único "hijo de" que integra la lista de jugadores que tomarán parte de la Copa del Mundo. También está Iván Castellani, cuyo padre, Daniel, fue el capitán del equipo en las conquistas ochentosas, y que en 1993 se convirtió en DT de la selección.
El terceto de herederos de ilustres es completada por el capitán y también receptor-punta sanjuanino Rodrigo Quiroga, hijo de "Nito" y sobrino de Raúl, dos referentes de la disciplina, sobre todo el último como integrante del exitoso equipo de los ?80.
La nómina podría haber tenido un cuarto "hijo de", pero el armador Nicolás Uriarte fue desafectado por lesión (ver aparte).
Los chicos crecieron pero no olvidan el pasado. "Desde que nací estuve con la pelota y con mi viejo en los entrenamientos. No me imagino en otros deportes, ni estudiando", dijo Facundo, para dejar en claro su pasión.
"Yo odiaba el voley. Cuando mi viejo estaba en la Selección y se iba a jugar, le tomé bronca al deporte porque me separaba de él. Era como que tenía celos. Con el paso del tiempo, me empezó a gustar. Y aquí estoy", confió Iván.
Y Rodrigo Quiroga se concentra en un mal recuerdo para aspirar a concretar un sueño. "Tuve la desgracia de estar en el Preolímpico en Formosa, cuando perdimos la oportunidad de ir a Beijing. Por eso quiero más que nadie empujar para lograr el pasaporte a Londres, para que esta generación pueda vivir por primera vez esta experiencia, que es lo máximo".
La historia plena de paralelismos tienen responsables desde el cuerpo técnico. Se reconoce que la selección de los ?80 tuvo en el coreano Young Wan Sohn (recientemente fallecido) a su mentor, asistido por Julio Velasco, un DT que luego hizo una triunfal carrera en Europa. Con los años, Luis Muchaga tomó la posta y condujo la nave a buen puerto en Seúl.
El actual equipo reconoce en Juan Manuel Cichello a quien moldeó a las figuras del presente, desde menores. Luego, Jon Uriarte se animó a generar un recambio y darles lugar. Y desde 2009, Javier Weber las hizo explotar.
El puente entre ambas generaciones es grande y extenso en el tiempo. Y tiene pilares en apellidos que brillaron en los ?80, y que hoy vuelven a sacar lustre.
"Ya se vio en el Mundial que podemos jugar de igual a igual contra cualquiera. También cuando clasificamos a la fase final de la Liga Mundial en Polonia. Y también está el bronce en los Panamericanos. En Italia me dicen que somos los campeones del futuro". Facundo Conte, receptor-punta hijo de Hugo, histórico jugador del seleccionado argentino, sintetizó en esa frase el sentimiento que lo domina a él y a sus compañeros.
Facundo no es el único "hijo de" que integra la lista de jugadores que tomarán parte de la Copa del Mundo. También está Iván Castellani, cuyo padre, Daniel, fue el capitán del equipo en las conquistas ochentosas, y que en 1993 se convirtió en DT de la selección.
El terceto de herederos de ilustres es completada por el capitán y también receptor-punta sanjuanino Rodrigo Quiroga, hijo de "Nito" y sobrino de Raúl, dos referentes de la disciplina, sobre todo el último como integrante del exitoso equipo de los ?80.
La nómina podría haber tenido un cuarto "hijo de", pero el armador Nicolás Uriarte fue desafectado por lesión (ver aparte).
Los chicos crecieron pero no olvidan el pasado. "Desde que nací estuve con la pelota y con mi viejo en los entrenamientos. No me imagino en otros deportes, ni estudiando", dijo Facundo, para dejar en claro su pasión.
"Yo odiaba el voley. Cuando mi viejo estaba en la Selección y se iba a jugar, le tomé bronca al deporte porque me separaba de él. Era como que tenía celos. Con el paso del tiempo, me empezó a gustar. Y aquí estoy", confió Iván.
Y Rodrigo Quiroga se concentra en un mal recuerdo para aspirar a concretar un sueño. "Tuve la desgracia de estar en el Preolímpico en Formosa, cuando perdimos la oportunidad de ir a Beijing. Por eso quiero más que nadie empujar para lograr el pasaporte a Londres, para que esta generación pueda vivir por primera vez esta experiencia, que es lo máximo".








