De día, los autos van en una sola dirección; de noche, la calle vuelve a ser doble mano

La Municipalidad estableció la mano única en tres calles y los vecinos están contentos, pero denuncian el descontrol nocturno.

EL CARTEL DICE NO. Hasta hace algunos días, los conductores que iban por French podían doblar hacia el sur por Méndez; ahora ya no deben. LA GACETA / FOTO DE JORGE OLMOS SGROSSO
EL CARTEL DICE NO. Hasta hace algunos días, los conductores que iban por French podían doblar hacia el sur por Méndez; ahora ya no deben. LA GACETA / FOTO DE JORGE OLMOS SGROSSO
16 Noviembre 2011
Hace seis décadas, la calle era apenas un camino de tierra entre los cañaverales. En aquel entonces, Oscar Cabral, el relojero de San Cayetano, era un adolescente al que ni se le cruzaba por la cabeza la posibilidad de que un vehículo se lo llevara por delante en medio de la soledad de las cañas y de las quintas. Hoy tiene 77 años y, a lo largo de su vida, ese miedo fue creciendo de manera proporcional a su edad. Por eso celebró que tres arterias del barrio de las diagonales en el que vive hayan dejado de ser doble mano. "Se puede cruzar con más tranquilidad", aseguró. Pero inmediatamente hizo una advertencia: "de noche, el descontrol vuelve a ser el mismo de antes".

Desde la semana pasada, la Municipalidad implementó la circulación en sentido único en tres calles de San Cayetano; es decir, dejaron de ser doble mano la diagonal Eugenio Méndez, entre French y Beruti (se puede avanzar sólo hacia el norte); Belisario López, únicamente en la cuadra que está entre French y Luis Agote (hacia el sur), y en la diagonal Luis Agote, entre Belisario López y Beruti (también hacia el sur).

En la subsecretaría de Tránsito y Transporte explicaron que, como Méndez era la única calle pavimentada en la zona, los automovilistas la utilizaban para entrar y salir del barrio. Por esa razón, López y Agote fueron pavimentadas y se estableció la mano única. De esa forma, los vehículos que ingresan o salen de San Cayetano lo hacen por arterias diferentes.

Casi oculto detrás de la alta vitrina en la que exhibe algunos relojes pulsera, un reloj de pared y un mate de madera oscura, Oscar fijó sus ojos azules en el pavimento e hizo una descripción de Eugenio Méndez cuando era doble mano. "Imagínese: es una calle angosta y los autos estacionaban de los dos lados. Para colmo, había tráfico en ambas direcciones y no sólo de autos y motos: por acá pasan dos líneas de colectivos y muchos camiones con acoplado que vienen de la autopista".

El relojero de San Cayetano agregó que la impaciencia es el peor defecto de los automovilistas. "La gente es muy impulsiva y no espera a nadie, menos a un viejo como yo. Eso sí: le puedo decir que ahora cruzo con más tranquilidad, porque, aunque no anden despacio, por lo menos todos vienen desde el mismo lado", respiró aliviado.

Igual, no dudó en hacer causa común con su vecina Liliana Ramasco, quien atiende una mercería. Coincidieron en que el viejo descontrol vuelve cuando cae la noche. "Desde las ocho y media o las nueve hay que empezar a mirar para todos lados, porque la gente deja de hacerle caso a los carteles. Los peores son los taxistas y los que andan en moto; hacen lo que se les ocurre", contó.

Quienes viven en Belisario López y en Luis Agote explicaron que sus calles solían ser más tranquilas que la Méndez y que, por esa razón, no notaron demasiados cambios. "La peor fue siempre la Eugenio Méndez; esa gente sí que la estaba pasando mal. Creo que está bien la modificación del tránsito. Aunque lo ideal sería que haya controles también de noche", advirtió Emilia Albarracín, quien vive en Agote y Fleming con sus seis sobrinos. "Por las dudas, trato de que no salgan mucho a la calle -admitió-; por los autos ¿vio?".

Antes de volver a colocarse el monóculo, Oscar dejó en claro que ahora vive más tranquilo. Pero Liliana aprovechó la oportunidad para insistir: "La señalización es mala. Los carteles no están bien visibles y a la noche la gente no los ve".

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