Víctor y Victoria: la vida después de los accidentes

En los últimos cuatro años bajó un 30% la cantidad de actas de infracción que labran los inspectores en las calles de Yerba Buena y un 25% el número de accidentes viales. Pero no son pocos: en lo que va del año se registraron 63 siniestros.

LA SACARON BARATA. Victoria y Gonzalo cuentan cómo fue el accidente. Ocurrió en el Camino de Sirga. LA GACETA / FOTO DE ANALIA JARAMILLO
LA SACARON BARATA. Victoria y Gonzalo cuentan cómo fue el accidente. Ocurrió en el Camino de Sirga. LA GACETA / FOTO DE ANALIA JARAMILLO
04 Noviembre 2011
Victoria se olvidó del intenso dolor para ayudar a Gonzalo

Victoria Romano jamás olvidará la imagen del casco de Gonzalo Olea golpeando contra el asfalto: "lo primero que hice cuando me levanté fue sacárselo y empezar a palparle la cabeza para ver si estaba bien; tenía tanto miedo por él que ni siquiera me había dado cuenta de que yo estaba sangrando". Recostada en la cama de su mamá, Mónica (es enfermera y le cura la rodilla que le abrió el pavimento del Camino de Sirga), la chica de 22 años describe lo que le ocurrió el jueves de la semana pasada con su novio de 26. Se les cruzó un perro cuando regresaban a casa en la moto de él, intentaron esquivarlo y terminaron en el suelo. Ambos se recuperan de las heridas que sufrieron en las piernas.

Pero el caso de Gonzalo es especial: es inmune al dicho "la tercera es la vencida". Este fue su tercer accidente motociclístico. La primera vez cayó sobre el pavimento de la avenida Roca, y en la segunda oportunidad se estrelló contra un auto que había doblado sin guiño en Aconquija y Darwin, una esquina peligrosa de Yerba Buena, según la Municipalidad.

"No me alcanza el dinero para un auto y gracias a la moto puedo ir a trabajar. Pero salgo con miedo: nadie te respeta. Los colectiveros y los que van en las 4x4 te encierran como si vos no existieras; parece que para ellos el guiño no existe", se descarga. Y advierte: "a mí siempre me salvó el casco".

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