18 Septiembre 2011 Seguir en 
La impresora es quizás el periférico más antiguo que existe. Las primeras computadoras, aquellos gigantescos aparatos que se encontraban en universidades y centros de investigación, no tenían monitor ni teclado, y mucho menos mouse, pero contaban con un dispositivo que extraía en papel los resultados de sus complejas operaciones. Desde entonces, y como era de suponer, la tecnología de impresión ha evolucionado muchísimo, lo que dio lugar a la existencia de gran variedad de opciones al momento de llevar nuestro trabajo de la PC al papel.
Se deben analizar los factores más importantes a tener en cuenta al momento de elegir el equipo que mejor se adapte a las necesidades de impresión. Como veremos no existe un modelo que sea mejor que todos, sino que cada uno ofrece ventajas y posee desventajas que habrá que sopesar para tomar la decisión de compra.
Sistemas de impresión
Hay básicamente dos sistemas de impresión en puja: la impresión por láser y la impresión por chorro de tinta. Las impresoras láser, tal como indica su nombre, utilizan un haz de luz (láser) para cargar electrostáticamente un tambor al que se adhieren unas microscópicas partículas de tinta conocidas como tóner. El papel pasa por este tambor y las partículas de tinta se le adhieren, formando la imagen que se desea imprimir. Luego, un difusor de calor seca el tóner y lo adhiere de forma definitiva. El tóner, es decir este polvo de tinta usado por la impresora, se comercializa en cartuchos a los que suele denominarse con el mismo nombre.
La impresión por chorro de tinta se hace mediante un cabezal donde pequeños orificios (muy pequeños) dejan caer diminutas gotas de tinta sobre el papel. La tinta tiene una composición tal que permanece perfectamente líquida dentro del cartucho que la contiene en la impresora, pero se seca al instante cuando es absorbida por el papel. Prácticamente todas las impresoras por chorro de tinta imprimen en color. Hay modelos de cuatro cartuchos y de seis.
Diferencias
Las impresoras de seis cartuchos están destinadas a profesionales o personas muy exigentes en cuanto a la calidad de impresión, dado que ofrecen una mayor gama de tonalidades y por lo tanto un resultado mucho más cercano al de las impresiones en laboratorio. Por lo general cada cartucho se vende por separado, y también es común que el de color negro tenga mayor cantidad de tinta que el resto y sea más costoso.
Se deben analizar los factores más importantes a tener en cuenta al momento de elegir el equipo que mejor se adapte a las necesidades de impresión. Como veremos no existe un modelo que sea mejor que todos, sino que cada uno ofrece ventajas y posee desventajas que habrá que sopesar para tomar la decisión de compra.
Sistemas de impresión
Hay básicamente dos sistemas de impresión en puja: la impresión por láser y la impresión por chorro de tinta. Las impresoras láser, tal como indica su nombre, utilizan un haz de luz (láser) para cargar electrostáticamente un tambor al que se adhieren unas microscópicas partículas de tinta conocidas como tóner. El papel pasa por este tambor y las partículas de tinta se le adhieren, formando la imagen que se desea imprimir. Luego, un difusor de calor seca el tóner y lo adhiere de forma definitiva. El tóner, es decir este polvo de tinta usado por la impresora, se comercializa en cartuchos a los que suele denominarse con el mismo nombre.
La impresión por chorro de tinta se hace mediante un cabezal donde pequeños orificios (muy pequeños) dejan caer diminutas gotas de tinta sobre el papel. La tinta tiene una composición tal que permanece perfectamente líquida dentro del cartucho que la contiene en la impresora, pero se seca al instante cuando es absorbida por el papel. Prácticamente todas las impresoras por chorro de tinta imprimen en color. Hay modelos de cuatro cartuchos y de seis.
Diferencias
Las impresoras de seis cartuchos están destinadas a profesionales o personas muy exigentes en cuanto a la calidad de impresión, dado que ofrecen una mayor gama de tonalidades y por lo tanto un resultado mucho más cercano al de las impresiones en laboratorio. Por lo general cada cartucho se vende por separado, y también es común que el de color negro tenga mayor cantidad de tinta que el resto y sea más costoso.








