"Es un compromiso para siempre"

03 Septiembre 2011
¿Tucumán es solidario? Es difícil encontrar un sí o un no definitivo. Cuando hay crisis el termómetro solidario trepa y desborda todo. Después, la llama se mantiene encendida en especial cuando se trata de ayudar a niños y enfermos.

Así describe nuestra provincia el psicólogo Diego Aguilar Velázquez, coordinador del programa de Salud de la Fundación León. "El voluntariado significa, por una parte, un compromiso para siempre; es un estilo de vida. No creo en el voluntariado de un fin de semana o el de la emergencia. Tiene que ver con el grado de responsabilidad de una persona con la comunidad que la rodea. Uno necesita ser parte y responder", explica.

"Por otro lado, ser solidario también implica hacer cosas en equipo porque siempre este tipo de acciones son más profundas y sostenidas en el tiempo", detalla el joven, mexicano de nacimiento y tucumano por adopción. Desde hace ocho años es voluntario. Brinda contención y ayuda a los pacientes del hospital Centro de Salud. Desde la fundación se encargan de cuidar a quienes reciben el alta, les prestan sillas de rueda, medicamentos, colchones especiales o lo que necesiten. A veces, con poner la oreja alcanza.

Define al voluntario como alguien que dona su tiempo y dedicación sin recibir a cambio remuneración. "Generalmente concurren unas horas a la semana. Los que más ayudan son estudiantes universitarios y abuelos. También tenemos extranjeros", detalla.

"Cuando uno puede ayudar al otro, la mejor gratificación es su sonrisa. Cuando te piden que por favor que vuelvas... eso vale mucho más que el dinero", explica.

"Creo que en Tucumán hay mucha gente que tiene ganas de ser solidaria, pero no encuentra un lugar para haberlo. Todo el mundo tiene derecho a ser voluntario y se deberían garantizar espacios para esto", recrimina.

Aguilar Velázquez admite que hay épocas difíciles para conseguir voluntarios: "la gente adulta tiene cada vez menos tiempo para dedicar al voluntariado. Igualmente, cuando alguien quiere hacerlo y se lo propone, lo logra".

También reconoce que el voluntariado creció mucho durante la crisis 2001-2002 y después se desinfló. "Las ganas de trabajar van desapareciendo por la falta de propuestas o lugares adonde uno se pueda identificar. Por eso, las organizaciones siempre tienen que estar creando propuestas diferentes para distintas edades e intereses", concluyó.

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