Tucumán se prepara ante una posible recesión
El Gobierno conforma un fondo anticíclico para sostener el nivel de consumo y evitar la caída de empleo. La principal consecuencia de una debacle mundial será la pérdida de liquidez, si caen los precios externos y, por ende, la recaudación. Boudou niega una devaluación de la moneda. El Gobierno nacional tratará de fortalecer la demanda interna.
Dos meses y medio de sueldos. Esa siempre ha sido la estrategia de la gestión del gobernador José Alperovich para capear cualquier crisis. Y es un secreto a voces. Por eso nunca necesitó constituir, formalmente, un fondo anticíclico. Con Estados Unidos y Europa cayéndose de a pedazos, al Gobierno le llegó el momento de cubrirse. Juan Mario Jorrat, doctor en Economía de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), vino advirtiendo desde principios de año que hacia el octavo o noveno mes del año, se venía un cambio de ciclo económico. La expansión económica mostraba signos de agotamiento y, así, comenzaba el declive de la actividad, hacia una desaceleración.
No obstante esa proyección, los índices socioeconómicos no han mostrado todavía esas señales. De acuerdo con los últimos datos que maneja el gobernador, la economía de Tucumán crece casi al mismo ritmo que la actividad en el país, en torno de un 8%, debido al elevado consumo. El Gobierno sigue siendo el sostén de esa actividad, pero también la actividad privada acompañó a la expansión. "Una muestra de que la economía está pujante es la recaudación del impuesto a los Ingresos Brutos que, este mes, llevará a que la recaudación de Rentas supere los $ 200 millones", afirma Alperovich a LA GACETA.
Todo parece indicar que, inevitablemente, el mundo entrará pronto en recesión. La presidenta Cristina Fernández sigue diciendo de que, en la Argentina, los efectos no serán traumáticos. "Sostendrá el consumo y la demanda interna a toda costa", suele decir Alperovich en rueda de gabinete.
El efecto "contagio" también es ineludible. "Hay que estar atentos", exclama el mandatario. Allí entra en juego las dos planillas salariales y media que significan un ahorro estimado en $ 1.000 millones para capear la crisis financiera que se viene. Y esa es la instrucción que ya recibió el ministro de Economía Jorge Jiménez, que por estos días está preparando la base de lo que será el Presupuesto 2012. Será tan abultado como el actual, en torno de los $ 14.500 millones.
Los salarios que se pagan a los 80.000 empleados públicos representan cerca del 47% del total de los gastos anuales del Estado. Se prevé que, para el año que viene, los gastos en Personal trepen a los $ 6.500 millones. Y aún no se sabe cuánto dinero transferirá la Nación para 2012.
Tucumán está tan aislado del mundo financiero como la Nación. Por ese lado no llegará el golpe de la posible recesión global. En las cuentas públicas sólo parece un compromiso externo impago por U$S 2 millones o U$S 3 millones que corresponde a los tenedores no identificados de los Eurobonos que emitió el ex gobernador Antonio Bussi, hace casi tres lustros.
El gran interrogante
¿Por qué constituir ahora un fondo anticíclico? Puede suceder que a partir de noviembre, la Provincia sienta un problema de liquidez. Entonces, la respuesta aparece por el lado de los ingresos. Si hay recesión global, el primer efecto negativo recaerá sobre los commodities o, más concretamente, sobre el precio de la soja. Así, la coparticipación federal puede llegar a bajar. Pero el principal golpe financiero se observará por el lado del Fondo Federal Solidario (Fondo Soja). Una recaída de partidas implicará menos obras públicas y, por ende, menos empleos.
Mientras hay un reaseguro nacional de que los 260.000 beneficiarios de programas federales seguirán con esa cobertura de subsidios, el desempleo en Tucumán parece que se sostendrá en el dígito. El último dato disponible en la Casa de Gobierno da cuenta de que, en el Gran Tucumán-Tafí Viejo, la desocupación alcanza al 4,7% de la Población Económicamente Activa (PEA). Menos de 15.000 desempleados, según las cifras oficiales. El fondo anticíclico podrá mitigar un posible deterioro de estos indicadores socioeconómicos de Tucumán.
No obstante esa proyección, los índices socioeconómicos no han mostrado todavía esas señales. De acuerdo con los últimos datos que maneja el gobernador, la economía de Tucumán crece casi al mismo ritmo que la actividad en el país, en torno de un 8%, debido al elevado consumo. El Gobierno sigue siendo el sostén de esa actividad, pero también la actividad privada acompañó a la expansión. "Una muestra de que la economía está pujante es la recaudación del impuesto a los Ingresos Brutos que, este mes, llevará a que la recaudación de Rentas supere los $ 200 millones", afirma Alperovich a LA GACETA.
Todo parece indicar que, inevitablemente, el mundo entrará pronto en recesión. La presidenta Cristina Fernández sigue diciendo de que, en la Argentina, los efectos no serán traumáticos. "Sostendrá el consumo y la demanda interna a toda costa", suele decir Alperovich en rueda de gabinete.
El efecto "contagio" también es ineludible. "Hay que estar atentos", exclama el mandatario. Allí entra en juego las dos planillas salariales y media que significan un ahorro estimado en $ 1.000 millones para capear la crisis financiera que se viene. Y esa es la instrucción que ya recibió el ministro de Economía Jorge Jiménez, que por estos días está preparando la base de lo que será el Presupuesto 2012. Será tan abultado como el actual, en torno de los $ 14.500 millones.
Los salarios que se pagan a los 80.000 empleados públicos representan cerca del 47% del total de los gastos anuales del Estado. Se prevé que, para el año que viene, los gastos en Personal trepen a los $ 6.500 millones. Y aún no se sabe cuánto dinero transferirá la Nación para 2012.
Tucumán está tan aislado del mundo financiero como la Nación. Por ese lado no llegará el golpe de la posible recesión global. En las cuentas públicas sólo parece un compromiso externo impago por U$S 2 millones o U$S 3 millones que corresponde a los tenedores no identificados de los Eurobonos que emitió el ex gobernador Antonio Bussi, hace casi tres lustros.
El gran interrogante
¿Por qué constituir ahora un fondo anticíclico? Puede suceder que a partir de noviembre, la Provincia sienta un problema de liquidez. Entonces, la respuesta aparece por el lado de los ingresos. Si hay recesión global, el primer efecto negativo recaerá sobre los commodities o, más concretamente, sobre el precio de la soja. Así, la coparticipación federal puede llegar a bajar. Pero el principal golpe financiero se observará por el lado del Fondo Federal Solidario (Fondo Soja). Una recaída de partidas implicará menos obras públicas y, por ende, menos empleos.
Mientras hay un reaseguro nacional de que los 260.000 beneficiarios de programas federales seguirán con esa cobertura de subsidios, el desempleo en Tucumán parece que se sostendrá en el dígito. El último dato disponible en la Casa de Gobierno da cuenta de que, en el Gran Tucumán-Tafí Viejo, la desocupación alcanza al 4,7% de la Población Económicamente Activa (PEA). Menos de 15.000 desempleados, según las cifras oficiales. El fondo anticíclico podrá mitigar un posible deterioro de estos indicadores socioeconómicos de Tucumán.








