Sin suministro, deben gastar unos $400 por semana en agua mineral
Si un médico lo diagnosticara, diría que la falta de agua en esta comuna es una patología crónica. Nadie lo dudaría ni un instante, ni buscaría una segunda opinión. Decenas de familias estuvieron más de 20 días sin agua, otras todavía siguen así. Representa un verdadero presupuesto comprar agua mineral para cocinar y tomar todos los días. Agua
16 Agosto 2011 Seguir en 
Achina los ojos como si quisiera ver más allá. Luego parpadea y revolea la vista otra vez. Su mente está haciendo cálculos y su cara acompaña las cuentas mentales. Juan Domingo Olea estuvo 28 días sin agua potable. Durante ese tiempo tuvo que desembolsar dinero (por eso está calculando cuánto) para comprar agua mineral para tomar y cocinar, y también gaseosas.
Después de unos minutos comienza a repasar el listado de gastos: "por día consumimos dos fardos de agua, que son seis botellas y dos gaseosas. Cada fardo lo compro a $ 18 y cada gaseosa de tres litros cuesta $ 10", indica. Eso da un total de 69 pesos diarios.
El atiende un modesto almacén y vive con su mujer, un hijo y su cuñada que tiene dos niños más. Son seis personas que consumen líquido todo el día.
Si por día gasta unos $ 69, por semana eso suma $ 483. Una verdadera fortuna.
La familia Olea vive sobre la calle 1 en la comuna de San Javier, frente a la sede comunal. Según comenta Juan, la mayor parte (por no decir todo) lo que recauda en el almacén y los días que venden gaseosas al pie del Cristo se va en agua mineral y gaseosas. "Y eso que yo voy y compro por mayor", añade.
Por semana hace tres viajes hasta un supermercado mayorista en Yerba Buena para comprar el suministro de líquido. Por lo que al presupuesto hay que sumarle el gasto de nafta que tienen que afrontar. "No podemos ahorrar y las veces que juntamos un poco de plata se nos va durante estos días que no tenemos agua", dice resignado.
La bronca lo invade cuando muestra la boleta del agua de $23,47, que pagó pero que durante todo agosto no pudo disfrutar.
Cuando tienen suerte recibe un fardo de agua mineral, que la Comuna sale a repartir cuando se corta el agua (que sucede bastante seguido). "A nosotros no nos quieren el delegado ni tampoco los de la comuna; entonces, nos dan menos que al resto. Las otras familias recibieron seis o siete fardos", confiesa.
Pese a que anteayer, a partir de las 21 según la SAT, comenzó a salir nuevamente agua del caño, tuvieron que esperar un buen rato porque el chorro era marrón. "A veces nos pasa que la dejamos correr un rato y cuando queremos cargar los bidones ya no sale más", dice con una sonrisa de resignación Carla Arce. En la parte de atrás de su casa está el tanque. Cuando levanta la tapa se ve que el agua que se ha estado juntando parece estancada. "Así sale", agrega. De todas maneras, no cantan victoria porque saben que el suministro puede cortarse en cualquier momento.
Con la boca seca
Cuando se le pregunta a los vecinos porqué se quedan sin agua las respuestas son las mismas: "los caños son viejos", "la conexión que viene desde Anfama siempre se está rompiendo". Sin embargo, muchos coinciden en que hace un par de años se reemplazaron varios metros de caños, pero el suministro sigue cortándose.
"En las casas recibimos agua de las dos cañerías, la nueva y la vieja, pero lo mismo se corta. Los días que sale tenemos que llenar los tanques, con eso tiramos 10 días", explica Juan Arce, otro vecino. Son, aproximadamente 40 familias las que más sufren los cortes. Sobre todo las que se encuentran en la parte más alta del cerro, porque la presión de la bomba no es suficiente.
Durante estas semanas el camión cisterna de la comuna estuvo repartiendo agua. Sobre la ruta los vecinos se acercaban con sus bidones, baldes y botellas para llenarlas. Pero esa agua solo servía para lavar la ropa o para limpiar porque era de río.
Los vecinos también denunciaron que es frecuente encontrar pérdidas en toda la red. Ayer, durante la recorrida varios charcos de agua se desparramaban a lo largo de la ruta, inclusive a metros del CIC. Algunos vecinos que no quisieron identificarse señalaron que es muy frecuente que el agua mineral la reciba gente que tiene alguna vinculación con la comuna. Un beneficio del que unos pocos pueden disfrutar.
Después de unos minutos comienza a repasar el listado de gastos: "por día consumimos dos fardos de agua, que son seis botellas y dos gaseosas. Cada fardo lo compro a $ 18 y cada gaseosa de tres litros cuesta $ 10", indica. Eso da un total de 69 pesos diarios.
El atiende un modesto almacén y vive con su mujer, un hijo y su cuñada que tiene dos niños más. Son seis personas que consumen líquido todo el día.
Si por día gasta unos $ 69, por semana eso suma $ 483. Una verdadera fortuna.
La familia Olea vive sobre la calle 1 en la comuna de San Javier, frente a la sede comunal. Según comenta Juan, la mayor parte (por no decir todo) lo que recauda en el almacén y los días que venden gaseosas al pie del Cristo se va en agua mineral y gaseosas. "Y eso que yo voy y compro por mayor", añade.
Por semana hace tres viajes hasta un supermercado mayorista en Yerba Buena para comprar el suministro de líquido. Por lo que al presupuesto hay que sumarle el gasto de nafta que tienen que afrontar. "No podemos ahorrar y las veces que juntamos un poco de plata se nos va durante estos días que no tenemos agua", dice resignado.
La bronca lo invade cuando muestra la boleta del agua de $23,47, que pagó pero que durante todo agosto no pudo disfrutar.
Cuando tienen suerte recibe un fardo de agua mineral, que la Comuna sale a repartir cuando se corta el agua (que sucede bastante seguido). "A nosotros no nos quieren el delegado ni tampoco los de la comuna; entonces, nos dan menos que al resto. Las otras familias recibieron seis o siete fardos", confiesa.
Pese a que anteayer, a partir de las 21 según la SAT, comenzó a salir nuevamente agua del caño, tuvieron que esperar un buen rato porque el chorro era marrón. "A veces nos pasa que la dejamos correr un rato y cuando queremos cargar los bidones ya no sale más", dice con una sonrisa de resignación Carla Arce. En la parte de atrás de su casa está el tanque. Cuando levanta la tapa se ve que el agua que se ha estado juntando parece estancada. "Así sale", agrega. De todas maneras, no cantan victoria porque saben que el suministro puede cortarse en cualquier momento.
Con la boca seca
Cuando se le pregunta a los vecinos porqué se quedan sin agua las respuestas son las mismas: "los caños son viejos", "la conexión que viene desde Anfama siempre se está rompiendo". Sin embargo, muchos coinciden en que hace un par de años se reemplazaron varios metros de caños, pero el suministro sigue cortándose.
"En las casas recibimos agua de las dos cañerías, la nueva y la vieja, pero lo mismo se corta. Los días que sale tenemos que llenar los tanques, con eso tiramos 10 días", explica Juan Arce, otro vecino. Son, aproximadamente 40 familias las que más sufren los cortes. Sobre todo las que se encuentran en la parte más alta del cerro, porque la presión de la bomba no es suficiente.
Durante estas semanas el camión cisterna de la comuna estuvo repartiendo agua. Sobre la ruta los vecinos se acercaban con sus bidones, baldes y botellas para llenarlas. Pero esa agua solo servía para lavar la ropa o para limpiar porque era de río.
Los vecinos también denunciaron que es frecuente encontrar pérdidas en toda la red. Ayer, durante la recorrida varios charcos de agua se desparramaban a lo largo de la ruta, inclusive a metros del CIC. Algunos vecinos que no quisieron identificarse señalaron que es muy frecuente que el agua mineral la reciba gente que tiene alguna vinculación con la comuna. Un beneficio del que unos pocos pueden disfrutar.
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