Pueden educarse, pero sólo hasta quinto grado

Para estudiar, algunos buscan otros destinos.

30 Mayo 2011
No hay secundario, ni tampoco jardín de infantes. Por eso, la mayoría de los chicos se queda sin acceso a una educación completa. Sólo se puede estudiar hasta quinto grado. Algunos padres toman la dolorosa decisión de separarse de sus hijos, a quienes envían a Tafí del Valle o a la capital, según el presupuesto de cada familia, para que continúen sus estudios.

En La Ciénaga hay varias casitas abandonadas. Permanecen intactas con sus paredes de piedra y techos de adobe, como si sus dueños se hubiesen ido un rato antes. Adentro pueden verse restos de ollas para la cocina y estantes de madera para guardar los alimentos. Esos lugareños partieron en busca de otro destino.

Con desconsuelo, Delia Ayala relata que tiene dos hijos a los que no puede ver desde hace un mes, porque se fueron a estudiar a Tafí del Valle. "Cuando yo pregunté si iba a haber maestra jardinera me dijeron que no, que era imposible que haiga una jardinera, porque hay pocos chicos para jardín. Es cierto, son pocos -dice Delia-, pero también somos humanos y necesitamos educación como cualquier otro".

Un salón

En el modesto edificio no hay diferentes aulas como en el común de las escuelas. Los chicos que van a estudiar (entre 12 y 14 en total) comparten un salón único. La enseñanza es casi personalizada, porque los dos maestros que allí trabajan deben repartirse entre cada estudiante, aunque sean de distintas edades.

Mientras unos están empezando a conocer el abecedario; otros, al lado, ya saben multiplicar y dividir. La jornada escolar comienza a las 8 y termina a las 15. A los niños les sirven el desayuno y después del almuerzo regresan a sus hogares. Algunos, a caballo.

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