06 Abril 2011 Seguir en 
"El que juega al fútbol sólo el fin de semana tiene una magnífica oportunidad de morirse". Así de clarito; así de duro. El médico deportólogo Cayetano Bellomío repite una y otra vez que los controles médicos y la actividad física programada según las condiciones de cada individuo son las mejores garantías para evitar un evento cardíaco mientras se hace ejercicio.
Según el especialista, hay que tener en cuenta dos aspectos fundamentales al comenzar a practicar deportes: la perseverancia y la progresión. Se debe partir con un esfuerzo adecuado para la capacidad física que tiene la persona en ese momento y el esfuerzo debe incrementarse en forma progresiva. Además, la práctica debe hacerse con periodicidad; de lo contrario el organismo no gana nada y, tras las interrupciones, hay que comenzar desde cero.
"La actividad física implica un estrés para el organismo y la adecuación a ese estrés se denomina entrenamiento. En el momento del esfuerzo, el organismo sufre descompensaciones a las que se adapta. Ahí reside la importancia del examen físico previo a la práctica del deporte", explicó Bellomío.
La planificación del ejercicio es fundamental. El médico señaló que si el esfuerzo es el adecuado para el aparato cardiovascular y para las condiciones físicas de cada individuo, la edad no es una barrera para hacer ejercicios.
Plan de entrenamiento
En el caso de los sedentarios que hacen esfuerzo eventualmente, los riesgos se incrementan. "Jugar al fútbol una vez por semana no le aporta nada al organismo; al contrario. El partido de los sábados debe incluirse en un plan de entrenamiento para no ponerse en riesgo", aconsejó Bellomío.
Los 5 consejos
Antes de empezar una actividad física es necesario realizarse un chequeo completo con el médico de cabecera.
La actividad debe programarse de acuerdo con las condiciones de cada persona. Un profesor de educación física está capacitado para armar esta planificación.
Aquellos dentro de los grupos de riesgo (hipertensos, diabéticos, enfermos cardíacos, entre otras patologías) deben realizar una actividad física integrada a un programa de tratamiento.
En casos como los anteriores, es necesario que intervengan el médico de cabecera de esa persona y un médico deportólogo. Hay que tener en cuenta que la actividad física mejora el estado general de estas personas, siempre que se la integre al tratamiento.
Aquel que sea prisionero de un vicio, como el tabaquismo o el alcoholismo, puede encontrar en el deporte una buena herramienta para recuperarse. Si cumple los requisitos anteriores y está dispuesto a cambiar, seguramente mejorará su condición física.
Según el especialista, hay que tener en cuenta dos aspectos fundamentales al comenzar a practicar deportes: la perseverancia y la progresión. Se debe partir con un esfuerzo adecuado para la capacidad física que tiene la persona en ese momento y el esfuerzo debe incrementarse en forma progresiva. Además, la práctica debe hacerse con periodicidad; de lo contrario el organismo no gana nada y, tras las interrupciones, hay que comenzar desde cero.
"La actividad física implica un estrés para el organismo y la adecuación a ese estrés se denomina entrenamiento. En el momento del esfuerzo, el organismo sufre descompensaciones a las que se adapta. Ahí reside la importancia del examen físico previo a la práctica del deporte", explicó Bellomío.
La planificación del ejercicio es fundamental. El médico señaló que si el esfuerzo es el adecuado para el aparato cardiovascular y para las condiciones físicas de cada individuo, la edad no es una barrera para hacer ejercicios.
Plan de entrenamiento
En el caso de los sedentarios que hacen esfuerzo eventualmente, los riesgos se incrementan. "Jugar al fútbol una vez por semana no le aporta nada al organismo; al contrario. El partido de los sábados debe incluirse en un plan de entrenamiento para no ponerse en riesgo", aconsejó Bellomío.
Los 5 consejos
Antes de empezar una actividad física es necesario realizarse un chequeo completo con el médico de cabecera.
La actividad debe programarse de acuerdo con las condiciones de cada persona. Un profesor de educación física está capacitado para armar esta planificación.
Aquellos dentro de los grupos de riesgo (hipertensos, diabéticos, enfermos cardíacos, entre otras patologías) deben realizar una actividad física integrada a un programa de tratamiento.
En casos como los anteriores, es necesario que intervengan el médico de cabecera de esa persona y un médico deportólogo. Hay que tener en cuenta que la actividad física mejora el estado general de estas personas, siempre que se la integre al tratamiento.
Aquel que sea prisionero de un vicio, como el tabaquismo o el alcoholismo, puede encontrar en el deporte una buena herramienta para recuperarse. Si cumple los requisitos anteriores y está dispuesto a cambiar, seguramente mejorará su condición física.

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