A cuidar el cuerpo, pero tomando precauciones
Es fácil sufrir trastornos cardiovasculares si se "fuerza la máquina" de forma aislada; por ejemplo, jugando al fútbol una vez por semana. Los incrementos súbitos en el nivel de actividad pueden ser mortales. Requisitos para gambetear riesgos. Lo mejor: visitar el consultorio.
06 Abril 2011 Seguir en 
Fumaba un paquete de 20 cigarrillos por día. El máximo esfuerzo físico que hacía era caminar bien temprano hasta la oficina. El resto del tiempo lo pasaba sentado frente a la computadora en el trabajo (en horario comercial), frente a un plato rebosante de comida (al mediodía y a la noche) o en el living de la casa de su novia (al atardecer). Eso sí: a los 29 años, Horacio García, quien se desempeña en una empresa con oficinas en el centro, estaba increíblemente seguro de que su salud era óptima ¿La razón? Jugaba un partido de fútbol semanal con sus amigos. Lo que él ignoraba es que, a pesar de su juventud, su corazón podía detenerse justo dentro de la cancha.
Hoy se celebra el Día Mundial de la Actividad Física (instituido por la Organización Mundial de la Salud en 2002); tiene como objetivo resaltar las bondades de mantener el cuerpo en movimiento e intentar desterrar las costumbres sedentarias, como las de Horacio. Justamente, a fines de marzo, "The Journal of the American Medical Association" publicó un estudio que revela que los súbitos incrementos en el esfuerzo físico (salir a correr o mantener relaciones sexuales, por ejemplo) aumentan significativamente las posibilidades de sufrir un ataque cardíaco en aquellas personas que no realizan ejercicio en forma regular.
El reto
Antes de la publicación del estudio, Horacio ya había recibido un reto del cardiólogo y se había empeñado en dejar de fumar y en comenzar a hacer ejercicio por lo menos tres veces por semana. De todos modos, los números que revela el trabajo que realizaron los expertos del Tufts Medical Center, de Boston, son un llamado de atención y vale la pena reflejarlos. El equipo (dirigido por el médico Issa Dahabreh) analizó datos de 14 estudios para indagar el vínculo entre el ejercicio, el sexo y el riesgo de padecer ataques al corazón o muerte cardíaca súbita, y llegó a una conclusión: las personas sedentarias son 3,5 veces más propensas a sufrir un ataque cardíaco o una muerte súbita de origen cardíaco cuando se están ejercitando que cuando están en reposo.
"Hay que ser claros: la actividad física es beneficiosa. Pero es necesario cumplir ciertos requisitos para evitar los riesgos", advirtió el cardiólogo Eugenio Lobo, ex director del hospital Padilla. Con él coincidió el médico deportólogo Cayetano Bellomío: "el primer consejo que hay que darle a la gente es que sí haga gimnasia; no se debe tener miedo ni pensar que uno se puede morir". Lógico, tal como dicen los médicos, el sedentarismo mata a muchas más personas que el deporte. "Si uno toma 10.000 individuos, cada sesión de actividad física o sexual por semana puede asociarse apenas con un aumento de uno a dos casos de ataque al corazón o muerte súbita cardíaca por año", aclaró la médica Jessica Paulus a la agencia Reuter (ella participó en la elaboración del estudio)
Pero hay que tomar recaudos. "La persona que practica una actividad debe estar segura de que puede hacerlo. Siempre es conveniente realizar un control cardiológico antes de comenzar a hacer un deporte y, después de los 40 años, alguna prueba de esfuerzo, como la ergometría", aconsejó Lobo.
Las condiciones
¿Y, entonces, cuándo es riesgosa la actividad física? Cuando las personas están previamente enfermas o cuando no cumplen con las condiciones adecuadas para evitar daños en el organismo: la actividad tiene que practicarse con una regularidad de al menos tres veces por semana, debe alcanzar la intensidad adecuada para cada persona y tiene que ser sostenida, es decir, sin interrupciones.
"Aquel que no hace nada durante la semana y que el sábado o el domingo se exige jugando al fútbol debería pensarlo dos veces; en ese caso, sería preferible que no haga el esfuerzo. Además, hay que tener en cuenta los factores de riesgo que ya de por sí incrementan las posibilidades de sufrir un problema cardíaco incluso en reposo, como el tabaquismo, la diabetes, la hipertensión...", apuntó Lobo.
El cardiólogo destacó que la edad es lo de menos si se trata de controlar el funcionamiento del corazón: "mucha gente joven, incluso los deportistas, sufren eventos cardiovasculares. Es útil que hasta los chicos sean sometidos a controles antes de comenzar a practicar algún deporte".
A esto lo aprendió Horacio García de la mejor manera: dentro del consultorio de su médico. Podría haber recibido la lección justo cuando corría tras la pelota en la cancha. Y quizás hubiese sido la última.
Hoy se celebra el Día Mundial de la Actividad Física (instituido por la Organización Mundial de la Salud en 2002); tiene como objetivo resaltar las bondades de mantener el cuerpo en movimiento e intentar desterrar las costumbres sedentarias, como las de Horacio. Justamente, a fines de marzo, "The Journal of the American Medical Association" publicó un estudio que revela que los súbitos incrementos en el esfuerzo físico (salir a correr o mantener relaciones sexuales, por ejemplo) aumentan significativamente las posibilidades de sufrir un ataque cardíaco en aquellas personas que no realizan ejercicio en forma regular.
El reto
Antes de la publicación del estudio, Horacio ya había recibido un reto del cardiólogo y se había empeñado en dejar de fumar y en comenzar a hacer ejercicio por lo menos tres veces por semana. De todos modos, los números que revela el trabajo que realizaron los expertos del Tufts Medical Center, de Boston, son un llamado de atención y vale la pena reflejarlos. El equipo (dirigido por el médico Issa Dahabreh) analizó datos de 14 estudios para indagar el vínculo entre el ejercicio, el sexo y el riesgo de padecer ataques al corazón o muerte cardíaca súbita, y llegó a una conclusión: las personas sedentarias son 3,5 veces más propensas a sufrir un ataque cardíaco o una muerte súbita de origen cardíaco cuando se están ejercitando que cuando están en reposo.
"Hay que ser claros: la actividad física es beneficiosa. Pero es necesario cumplir ciertos requisitos para evitar los riesgos", advirtió el cardiólogo Eugenio Lobo, ex director del hospital Padilla. Con él coincidió el médico deportólogo Cayetano Bellomío: "el primer consejo que hay que darle a la gente es que sí haga gimnasia; no se debe tener miedo ni pensar que uno se puede morir". Lógico, tal como dicen los médicos, el sedentarismo mata a muchas más personas que el deporte. "Si uno toma 10.000 individuos, cada sesión de actividad física o sexual por semana puede asociarse apenas con un aumento de uno a dos casos de ataque al corazón o muerte súbita cardíaca por año", aclaró la médica Jessica Paulus a la agencia Reuter (ella participó en la elaboración del estudio)
Pero hay que tomar recaudos. "La persona que practica una actividad debe estar segura de que puede hacerlo. Siempre es conveniente realizar un control cardiológico antes de comenzar a hacer un deporte y, después de los 40 años, alguna prueba de esfuerzo, como la ergometría", aconsejó Lobo.
Las condiciones
¿Y, entonces, cuándo es riesgosa la actividad física? Cuando las personas están previamente enfermas o cuando no cumplen con las condiciones adecuadas para evitar daños en el organismo: la actividad tiene que practicarse con una regularidad de al menos tres veces por semana, debe alcanzar la intensidad adecuada para cada persona y tiene que ser sostenida, es decir, sin interrupciones.
"Aquel que no hace nada durante la semana y que el sábado o el domingo se exige jugando al fútbol debería pensarlo dos veces; en ese caso, sería preferible que no haga el esfuerzo. Además, hay que tener en cuenta los factores de riesgo que ya de por sí incrementan las posibilidades de sufrir un problema cardíaco incluso en reposo, como el tabaquismo, la diabetes, la hipertensión...", apuntó Lobo.
El cardiólogo destacó que la edad es lo de menos si se trata de controlar el funcionamiento del corazón: "mucha gente joven, incluso los deportistas, sufren eventos cardiovasculares. Es útil que hasta los chicos sean sometidos a controles antes de comenzar a practicar algún deporte".
A esto lo aprendió Horacio García de la mejor manera: dentro del consultorio de su médico. Podría haber recibido la lección justo cuando corría tras la pelota en la cancha. Y quizás hubiese sido la última.









