20 Febrero 2011 Seguir en 
El acto homicida se caracteriza por el silencio de sus protagonistas. Es mudo por excelencia, y el sistema judicial debe ponerle palabras a lo que fue puro acto; encontrarle un sentido, explicarlo y descubrir las motivaciones de sus actores.
En el caso del crimen pasional, se desdibujan las razones lógicas para matar. El asesino actúa impulsado por una fuerza irrefrenable que se juega en la inmediatez. Es como estar tomado por un instante de locura. Esto no significa que sea loco, sino que entró, por alguna razón a descubrir, en un estado de locura momentáneo. El crimen de Trancas no se ajusta exactamente al crimen pasional; no hay inmediatez ni desmesura en la acción, y por el contrario aparece la figura de la planificación y la coartada. Sin embargo algo de la pasión parece existir, no solo por el juego de traición, infidelidad, sexo, amores y seducciones, sino en un punto muy interesante que señalan los peritos: los rasgos "narcisistas" de uno de sus protagonistas. Cabe aclarar que el narcisismo, más allá de su conocida versión de exceso de amor por sí mismo, también comprende a aquellos sujetos que no reconocen sus propios límites, tampoco culpa. Algo de este narcisismo, que el imputado Piccinetti parece conservar intacto, tiñe el enigma de este caso, y es justamente lo que lo torna un tanto incomprensible. Sus protagonistas parecen actuar desde la sinrazón.
En el caso del crimen pasional, se desdibujan las razones lógicas para matar. El asesino actúa impulsado por una fuerza irrefrenable que se juega en la inmediatez. Es como estar tomado por un instante de locura. Esto no significa que sea loco, sino que entró, por alguna razón a descubrir, en un estado de locura momentáneo. El crimen de Trancas no se ajusta exactamente al crimen pasional; no hay inmediatez ni desmesura en la acción, y por el contrario aparece la figura de la planificación y la coartada. Sin embargo algo de la pasión parece existir, no solo por el juego de traición, infidelidad, sexo, amores y seducciones, sino en un punto muy interesante que señalan los peritos: los rasgos "narcisistas" de uno de sus protagonistas. Cabe aclarar que el narcisismo, más allá de su conocida versión de exceso de amor por sí mismo, también comprende a aquellos sujetos que no reconocen sus propios límites, tampoco culpa. Algo de este narcisismo, que el imputado Piccinetti parece conservar intacto, tiñe el enigma de este caso, y es justamente lo que lo torna un tanto incomprensible. Sus protagonistas parecen actuar desde la sinrazón.
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