Viaje por los Valles, en busca de historias de una cultura olvidada

Don Rypka, radicado desde 1987 en Argentina, fotografió el atentado contra Reagan. "Yo no 'saco' fotos; me parece agresivo. Prefiero decir que una foto se hace". Trata de dejar un documento profundo

POSTAL DE LA VIDA EN LOS VALLES. María Mercedes Pistán, oriunda de Chasquivil, que vive en Los Zazos, fotografiada por Don Rypka. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
POSTAL DE LA VIDA EN LOS VALLES. María Mercedes Pistán, oriunda de Chasquivil, que vive en Los Zazos, fotografiada por Don Rypka. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
19 Febrero 2011
Detrás de la puerta de vidrio grueso aparece la silueta de un hombre con camisa blanca. La llave da la última vuelta, el picaporte gira despacio y el rostro de Don Rypka sonríe en la vereda. "Buenos días", dice amablemente este fotógrafo estadounidense que en el año 1987 decidió quedarse en la Argentina.

Sentado al lado de su esposa, Emilse Neme, esparce sobre la mesa de roble las fotografías que forman parte de su proyecto "Cielos. Ensayos de los Valles Calchaquíes. Tierra de la Pachamama", en el cual también trabaja Emilse. En cada foto que Rypka muestra al periodista y a la fotógrafa de LA GACETA, se respira la simpleza de la vida cotidiana. A veces, un hombre camina llevando su carretilla acompañado por los árboles secos, mientras detrás de él, apenas se divisa la montaña que besa el cielo. Otras, los cardos se incrustan en el aire de los valles. "El mundo está sufriendo grandes cambios. Pero hay gente que vive olvidada por la sociedad moderna. E incluso, los grandes medios de comunicación no hacen reportajes a esas personas. Por eso mi esposa y yo elegimos trabajar en los Valles para mostrar la vida de buena parte de los que habitan allí. Queremos mostrar lo que la mayoría no puede ver con sus propios ojos", reflexiona Rypka. "Además, el objetivo es dejar un documento visual y profundo acerca de la historia de los nativos de los Valles. Esa historia no debe desaparecer. Hay que recordar que hace muchos años, otras culturas arrasaron con la cultura de los indios. Y esto no debe pasar nuevamente", agrega el experto en fotoperiodismo y fotografía documental, que trabajó en el diario "La Nación".

El trabajo que Rypka y Emilse desarrollan se realiza por etapas. Ambos recorren Tafí, Ampimpa, El infiernillo o Colalao del Valle en busca de historias. "Andamos paseando con la cámara para hacer una foto y nada más. Primero visitamos a los personajes, los conocemos y nos implicamos en sus vidas. Luego, si ellos quieren, comenzamos con las sesiones fotográficas", interviene Emilse.

Un trabajo profundo

"Yo no 'saco' fotos. Ese término me parece agresivo. Suena como si le robaras algo a alguien. Yo prefiero decir que una foto 'se hace', porque es un trabajo muy profundo, que lleva su tiempo. Por lo menos yo, busco mostrar algo más que un aspecto físico. Me interesa comunicar algo más, que la foto sea la que cuente la historia y produzca múltiples sensaciones", confiesa Rypka, mientras Emilse contempla sus ojos claros y certeros.

Para este matrimonio, cada momento de trabajo es muy íntimo. Dicen que en los Valles dedican su tiempo a la historia de las personas que retratan. "La idea es mostrar que el de la foto es el de la vida. Yo soy yo, vos sos vos. Somos distintos y eso es lo que hay que reflejar. Pero, para lograrlo, hace falta un trabajo profundo", finaliza este fotógrafo que en 1981, en su país natal, congeló para siempre el atentado al ex presidente Ronald Reagan.

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