Vera lo buscó y Bustos lo encontró

Una guapeada del zaguero derivó en el penal que "Chaca" transformó en el empate: fue 1 a 1.

LE COSTÓ CARO. De Muner le cometió el penal a Balvorín. Fue el único contratiempo de la noche para él. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO (ENVIADO ESPECIAL
LE COSTÓ CARO. De Muner le cometió el penal a Balvorín. Fue el único contratiempo de la noche para él. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO (ENVIADO ESPECIAL
Por Carlos Chirino 27 Noviembre 2010
Los minutos en Jujuy se consumían sin pena ni gloria. El partido entre Gimnasia y San Martín era un espanto, una película de terror a la que le faltaba una primera figura y un malo de esos de antes. Quizás un Jason Voorhees que asustara a la gordita vestida de cuero para inspirar al héroe de turno. Nada, absolutamente nada de eso pasó hasta el minuto 43 del capítulo I. Es más, los plateístas renegaban de haber gastado su dinero; lo mejor hubiese sido invertirlo en el cine, una salida o algo por el estilo. Renegar de los pesares de los 22 en cancha era demasiado tedioso. Aburrido. "Pueden pasar dos días y estos no se van a hacer un gol", renegó un hincha del anfitrión, y su compadre encogió los hombros. Tenía razón: faltaban fútbol, ideas y pimienta arriba. Ni hablar de punch. Los segundos eran años. A decir verdad, si los arqueros pedían una silla y un refresco para mirar el juego sentados estaba recontra bien. Qué dolor de ojos, ¡por Dios!

Y así, mientras unos pocos se comían las uñas de bronca, Gustavo Balvorín cazó la máscara del inmortal asesino serial y dibujó una escena de retrato. Vivoreó en el área, amagó, buscó una especie de disparo al arco de Gutiérrez y De Muner compró. Lo taló abajo; el juez cobró penal y gol de "Ring ring", que tocó timbre y cantó primera. Por lo menos una, justo al cierre del acto.

Al menos un gol

Se esperaba muchísimo más en el complemento. En el arranque, la visita exhibió ganas de ir por el empate. Pero nada. Sus hombres siempre hacían una de más. Para colmo, Casado se había divorciado de la pelota; el "santo" peregrinaba en el Himalaya, descalzo y sin abrigo. Era imposible salir de esa. Más: Fernández se comió una increíble. Se necesitaba un cruzado para salvar la papa.

Hasta que el tozudo de Mario Vera rompió los esquemas; se mandó cual delantero y sacó provecho. El "Negro" hizo su parte, Oviedo colaboró en la pared y Bustos en el 1 a 1 tras cambiar por efectivo la pena máxima sancionada a Iuvalé. Empate y a otra cosa.

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