La escuela Matienzo termina 2010 con 93% de presentismo

Debido al alto ausentismo, los chicos se llevaban a rendir casi todas las materias. El establecimiento recibió el programa Escuelas del Bicentenario, que capacitó a los docentes y entregó recursos didácticos y libros.

AULAS DISTINTAS. Los docentes apoyan sus estrategias en lo visual, para atraer la atención de los chicos. LA GACETA / FRANCO VERA
AULAS DISTINTAS. Los docentes apoyan sus estrategias en lo visual, para atraer la atención de los chicos. LA GACETA / FRANCO VERA
21 Noviembre 2010
La escuela Benjamín Matienzo, que funcionaba hasta hace un año en el predio del ex Aeropuerto, concluirá 2010 con un 93 % de presentismo, cuando la media histórica en establecimientos rururbanos (escuelas rurales con características urbanas) y de periferia es de entre el 60% a 65%. La mayoría de los 700 alumnos que asisten a la Matienzo proviene de barrios periféricos y de alta vulnerabilidad social -Tiro Federal, Hipódromo, Lola Mora; de población trashumante (circos y parques de diversiones) y de los hogares Eva Perón y Santa Rita.

Hasta el 2006 la escuela se caracterizaba por un alto índice de ausentismo; los chicos tenían que recuperar a fin de año la mayoría de las materias. Las maestras se enfrentaban con niños que no podían expresarse, ni escribir en la pizarra, ni realizar operaciones básicas. Eran considerados analfabetos estructurales. "No eran niños diferentes, tenían diferentes necesidades. Había que hacer algo contundente", dijo la directora de Educación Básica, Elsa Rogero. Se les construyó nuevo edificio, pues estudiaban en lo que serían boxes de las ex empresas aeronáuticas convertidas en aulas. El Ministerio de Educación firmó convenios para acompañarlos con una serie de programas como el de Igualdad e Inclusión Educativa (PIIE) y el de Escuelas del Bicentenario, que dirige la experta en Educación, Silvina Gvirtz. Comenzaron con el programa en 2007 junto a otras tres escuelas: Bernabé Aráoz, Virgen del Milagro y Guido Spano, con poblaciones que arrastraban una tremenda desventaja: "tenían una escolaridad de dos horas y media de clases, por pertenecer a turnos intermedios", dijo Rogero. Fue el primer ramillete de escuelas del Bicentenario.

En soledad los maestros no podían revertir la cultura de llevar a rendir a sus alumnos. A lo largo de estos cuatro años, los docentes coinciden en que por los resultados, la escuela ya puede continuar sola. "De hecho, el programa actúa como andamio hasta fortalecer las prácticas docentes y la gestión institucional", aclaró Mónica Buabud, una de las coordinadoras del programa en Tucumán.

Aulas alfabetizadoras

"Las aulas alfabetizadoras, la capacitación en servicio de los docentes y los recursos didácticos que brinda el programa del Bicentenario, junto al componente de salud integral, son la clave del éxito", dijeron las docentes a LA GACETA. "El hecho de capacitarnos durante la jornada escolar, y luego pasar al aula con nuevas miradas y metodologías, nos ayudó a llegar a nuestros alumnos de otra manera. En poco tiempo, los chicos participaban más en clase, se animaban a pasar al pizarrón y sobre todo, podían expresarse verbalmente", contó la maestra de 1º grado, Marina Elvia Arabon. Explicó que este año, sus alumnos aprendieron a leer y a escribir en dos meses mientras que antes, no lograban hacerlo en un año. Cubiertas de carteles indicadores y de los nombres de cada uno de los chicos, las aulas alfabetizadoras se distinguen de otras, por sus bibliotecas, por la cantidad de libros de cuentos, manuales y kits que utilizan los chicos en las clases, donde también aprenden buena alimentación y salud. "Es una experiencia muy buena porque involucra a los padres. Iniciamos las clases con el desarrollo oral de los chicos hasta la escritura", dijo Ana Usqueda, de 1º grado. "El 90% de mis alumnos que tenía en 2º grado pasaron a 3º sin problemas; leen y escriben, participan en clase, y pueden expresarse", añade la maestra María Rosa Varela. Para la directora Juana Ares, lo mejor del programa es que ayudó a las docentes a mirar al niño de otra manera. "Había que rescatarlos de la oscuridad, del analfabetismo", concluyó.

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