19 Noviembre 2010 Seguir en 
El Grupo Lucci fue distinguido por la Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina (Amcham, por sus siglas en inglés) con el premio "Ciudadanía empresaria", en reconocimiento a Citrusvil por sus prácticas de gestión medioambiental en el proyecto "Planta de tratamiento de efluentes con captación y valorización de biogas para la producción de energía térmica". El galardón también se hizo extensivo a la Fundación Vicente Lucci, por su trabajo integrador con la comunidad a través de sus programas educativos ambientales en escuelas rurales.
"Es la segunda vez que la Amcham nos premia, en el marco de la responsabilidad social empresaria (RSE)", dijo a LA GACETA el presidente del Grupo Lucci, Daniel Lucci. Reveló que la entidad norteamericana instituyó el galardón precisamente para medir el ejercicio de RSE por parte de las empresas. Este ejercicio, según Lucci, es dividido en acciones de carácter social y ambiental. "En el caso nuestro, este año han premiado básicamente el uso de energía alternativa, de producción de biogas en Citrusvil, y nuestra acción educativa en el cuidado del medio ambiente, en los cursos que la Fundación Lucci dicta en inversión social", remarcó el empresario tucumano. "Hay un cambio en el paradigma ambiental en la provincia", subrayó Lucci. La empresa Citrusvil inauguró en 2008 la primera planta de biogas de la Argentina, con el objetivo de tratar todos los efluentes que surjan del procesamiento industrial de limones que desarrolla la firma y generar parte del gas que requiere la compañía. La planta de biogas de Citrusvil demandó una inversión de U$S 3 millones.
"La planta de biogas es el último eslabón de agregación de valor en toda una cadena ambiental. En los últimos años hemos ido desarrollando distintas etapas en tratamiento de efluentes, que nos posibilitó, por último, producir biogas", indicó Lucci. En ese proceso, primero se instrumentó un plan de reducción del uso de agua en la etapa industrial y luego se avanzó en la recuperación de energía en los procesos industriales. Posteriormente, se puso en marcha un esquema de separación y compostaje de sólidos orgánicos, y de estabilización de efluentes líquidos. Con todos estos pasos cumplidos, se pudo iniciar la producción de biogas y la irrigación con el efluente digestado, destacó el titular del Grupo Lucci. "La planta de biogas pone en evidencia el uso de tecnología nueva para la producción de energía renovable. El más importante en la cadena de tratamiento de efluentes", apuntó el empresario. Recordó que Citrusvil lleva tres años sin volcar efluentes de ningún tipo en los cursos de agua, logro que demandó cinco años de inversiones al Grupo Lucci.
"Es la segunda vez que la Amcham nos premia, en el marco de la responsabilidad social empresaria (RSE)", dijo a LA GACETA el presidente del Grupo Lucci, Daniel Lucci. Reveló que la entidad norteamericana instituyó el galardón precisamente para medir el ejercicio de RSE por parte de las empresas. Este ejercicio, según Lucci, es dividido en acciones de carácter social y ambiental. "En el caso nuestro, este año han premiado básicamente el uso de energía alternativa, de producción de biogas en Citrusvil, y nuestra acción educativa en el cuidado del medio ambiente, en los cursos que la Fundación Lucci dicta en inversión social", remarcó el empresario tucumano. "Hay un cambio en el paradigma ambiental en la provincia", subrayó Lucci. La empresa Citrusvil inauguró en 2008 la primera planta de biogas de la Argentina, con el objetivo de tratar todos los efluentes que surjan del procesamiento industrial de limones que desarrolla la firma y generar parte del gas que requiere la compañía. La planta de biogas de Citrusvil demandó una inversión de U$S 3 millones.
"La planta de biogas es el último eslabón de agregación de valor en toda una cadena ambiental. En los últimos años hemos ido desarrollando distintas etapas en tratamiento de efluentes, que nos posibilitó, por último, producir biogas", indicó Lucci. En ese proceso, primero se instrumentó un plan de reducción del uso de agua en la etapa industrial y luego se avanzó en la recuperación de energía en los procesos industriales. Posteriormente, se puso en marcha un esquema de separación y compostaje de sólidos orgánicos, y de estabilización de efluentes líquidos. Con todos estos pasos cumplidos, se pudo iniciar la producción de biogas y la irrigación con el efluente digestado, destacó el titular del Grupo Lucci. "La planta de biogas pone en evidencia el uso de tecnología nueva para la producción de energía renovable. El más importante en la cadena de tratamiento de efluentes", apuntó el empresario. Recordó que Citrusvil lleva tres años sin volcar efluentes de ningún tipo en los cursos de agua, logro que demandó cinco años de inversiones al Grupo Lucci.
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