19 Noviembre 2010 Seguir en 
Las granizadas que se produjeron durante los últimos días de septiembre de este año dañaron un 70% de los campos plantados con frutilla, lo que causó la paralización de las ventas. Agricultores consultados por LA GACETA dijeron que ese fenómeno climático hizo que este año se perdiera hasta un 35% de la producción.
Los perjuicios de las granizadas -cayeron tres sólo durante la última semana de septiembre- se tradujeron en daños al follaje de las plantas, a las flores, a las frutas verdes y a las maduras, que resultaron golpeadas y con agujeros por los que entró agua, lo cual derivó en su putrefacción.
En Tucumán se producen unas 20.000 toneladas de frutillas por año. Operan cinco empresas, de medianas a grandes, y un centenar de productores medianos y chicos (poseedores de entre una y 10 hectáreas cada uno), muchos de ellos de origen boliviano.
La producción frutillera se desarrolla en un total de 450 hectáreas y, según productores del sector, se emplea a unas 30.000 personas. "En principio las plantaciones se han terminado recuperando tarde de las granizadas, con un bache importante en la salida del mercado y pérdidas de producción del orden del 30% o del 35% anual", comentó el productor Roberto Madrid.
El ciclo de la frutilla en Tucumán empieza en abril y termina en diciembre. La cosecha ya venía retrasada como consecuencia de las heladas que ocurrieron en el invierno. "En vez de tener el golpe de frutas en agosto, se lo tuvo en septiembre, que es, justamente, cuando pegó la piedra", resaltó Madrid. Por su parte, el agricultor Luis Vallejo dijo que se esperaba cosechar más de 40 toneladas por hectárea y que ahora no se llega a las 30. "Incluso, hay frutilla que, lista para cosechar, no se ha cosecha", dijo. Es que a los perjuicios causados por el fenómeno climático se le debe sumar la situación de mercado, que este año también ha sido desfavorable para el sector.
Vallejo comentó que habitualmente las ventas de frutilla al exterior (congelada) y al mercado interno (fresca) se repartían un 50% del volumen cada una. Pero este año se exportó sólo un 25%. "Casi no se justifica exportar, ya que da muy poca utilidad debido a que el precio externo sigue estable, pero el incremento de costos de manos de obra, energía, material de embalaje, logística a Buenos Aires y otros ítems no se detiene. Con un dólar competitivo exportar era atractivo, pero no es el caso de la actualidad", dijo Vallejo. El agricultor reseñó que la exportación de frutilla sirvió siempre para regular el stock y el precio del mercado interno, pero que hoy no conviene. "Fue un año muy malo para todo el sector; bisagra en la superficie a plantar el año que viene, que se reducirá un 40%", estimó Vallejo.
"Desde 2005 hasta la actualidad el ajuste del tipo de cambio fue de un 30%, de $ 3 a los $ 4 de hoy por cada dólar. Pero los insumos, la mano de obra, la energía y otros costos subieron en promedio el 150% en el mismo período", reseñó, por su parte, Roberto Madrid, y dijo que en muchos de los campos con frutilla se pasará a cultivar hortalizas de menor valor y menor riesgo.
Los perjuicios de las granizadas -cayeron tres sólo durante la última semana de septiembre- se tradujeron en daños al follaje de las plantas, a las flores, a las frutas verdes y a las maduras, que resultaron golpeadas y con agujeros por los que entró agua, lo cual derivó en su putrefacción.
En Tucumán se producen unas 20.000 toneladas de frutillas por año. Operan cinco empresas, de medianas a grandes, y un centenar de productores medianos y chicos (poseedores de entre una y 10 hectáreas cada uno), muchos de ellos de origen boliviano.
La producción frutillera se desarrolla en un total de 450 hectáreas y, según productores del sector, se emplea a unas 30.000 personas. "En principio las plantaciones se han terminado recuperando tarde de las granizadas, con un bache importante en la salida del mercado y pérdidas de producción del orden del 30% o del 35% anual", comentó el productor Roberto Madrid.
El ciclo de la frutilla en Tucumán empieza en abril y termina en diciembre. La cosecha ya venía retrasada como consecuencia de las heladas que ocurrieron en el invierno. "En vez de tener el golpe de frutas en agosto, se lo tuvo en septiembre, que es, justamente, cuando pegó la piedra", resaltó Madrid. Por su parte, el agricultor Luis Vallejo dijo que se esperaba cosechar más de 40 toneladas por hectárea y que ahora no se llega a las 30. "Incluso, hay frutilla que, lista para cosechar, no se ha cosecha", dijo. Es que a los perjuicios causados por el fenómeno climático se le debe sumar la situación de mercado, que este año también ha sido desfavorable para el sector.
Vallejo comentó que habitualmente las ventas de frutilla al exterior (congelada) y al mercado interno (fresca) se repartían un 50% del volumen cada una. Pero este año se exportó sólo un 25%. "Casi no se justifica exportar, ya que da muy poca utilidad debido a que el precio externo sigue estable, pero el incremento de costos de manos de obra, energía, material de embalaje, logística a Buenos Aires y otros ítems no se detiene. Con un dólar competitivo exportar era atractivo, pero no es el caso de la actualidad", dijo Vallejo. El agricultor reseñó que la exportación de frutilla sirvió siempre para regular el stock y el precio del mercado interno, pero que hoy no conviene. "Fue un año muy malo para todo el sector; bisagra en la superficie a plantar el año que viene, que se reducirá un 40%", estimó Vallejo.
"Desde 2005 hasta la actualidad el ajuste del tipo de cambio fue de un 30%, de $ 3 a los $ 4 de hoy por cada dólar. Pero los insumos, la mano de obra, la energía y otros costos subieron en promedio el 150% en el mismo período", reseñó, por su parte, Roberto Madrid, y dijo que en muchos de los campos con frutilla se pasará a cultivar hortalizas de menor valor y menor riesgo.








