ESTAMBUL.- Argentina no sólo cortó una racha adversa de 16 años sin victorias ante España; también se dio el gusto de superarla en un mano a mano y nada menos que en el Mundial.
Sergio Hernández le había expresado a LA GACETA que quería ubicar al equipo entre los cuatro mejores, pero descendió un puesto respecto del Mundial de Japón, donde había quedado cuarto.
El balance para el equipo argentino arroja saldo a favor, sobre todo si se tienen en cuenta los problemas que debió afrontar desde el comienzo de su preparación en Salta, en los primeros días de agosto. Primero se quedó afuera de la competencia el base Juan Pablo Figueroa, luego le siguió Juan Pablo Cantero y finalmente Andrés Nocioni, obligado por Philadelphia Sixers a desistir de jugar. A eso se suma la ya anunciada baja de Emanuel Ginóbili.
Sin embargo, la albiceleste puso garra y corazón para sumar siete victorias y sólo dos derrotas (contra Serbia y Lituania). Tal vez esta última será la más recordada porque la privó de ingresar a las semifinales. Además, desde la segunda fecha del torneo Argentina debió padecer la ausencia de Fabricio Oberto a causa de un problema gastrointestinal que lo hizo perderse cuatro partidos.
Argentina comenzó el torneo con sus victorias sobre Alemania (78-74), Australia (74-72), Angola (91-70), Jordania (88-79) y cerró la fase clasificatoria en Kaisery con una derrota a manos de Serbia (82-84). En octavos se cruzó con el Brasil de Rubén Magnano, al que derrotó 93-89. Ya en cuartos de final, Lituania le propinó una verdadera paliza (85-104). En realidad fue el golpe más duro para este equipo.
Las dos figuras descollantes fueron Luis Scola y Carlos Delfino, no sólo por su goleo, sino porque marcaron el desequilibrio ante casi todos los rivales. Entre ambos anotaron 429 puntos de los 750 que marcó el equipo en el torneo: Scola 244 y Delfino 185.
Los que más estuvieron en cancha fueron Scola, con 323'; Delfino 326, Prigioni 285', Jasen 200', Leonardo Gutiérrez 144' y Oberto 135'. En los nueve partidos se alcanzó un promedio de 83,3 puntos por juego a favor y 79,3 en contra.
Prigioni, Jasen y Oberto siguieron en méritos a los más destacados. Leonardo Gutiérrez y Paolo Quinteros hicieron sus aportes desde el banco, lo mismo que Luis Cequeira.
Los números cantan: Argentina quería estar entre los cuatro mejores, pero terminó quinta. Sin embargo, el saldo es totalmente favorable, como lo reconocieron la prensa mundial y los hinchas que acompañaron al equipo en Turquía.
Sergio Hernández le había expresado a LA GACETA que quería ubicar al equipo entre los cuatro mejores, pero descendió un puesto respecto del Mundial de Japón, donde había quedado cuarto.
El balance para el equipo argentino arroja saldo a favor, sobre todo si se tienen en cuenta los problemas que debió afrontar desde el comienzo de su preparación en Salta, en los primeros días de agosto. Primero se quedó afuera de la competencia el base Juan Pablo Figueroa, luego le siguió Juan Pablo Cantero y finalmente Andrés Nocioni, obligado por Philadelphia Sixers a desistir de jugar. A eso se suma la ya anunciada baja de Emanuel Ginóbili.
Sin embargo, la albiceleste puso garra y corazón para sumar siete victorias y sólo dos derrotas (contra Serbia y Lituania). Tal vez esta última será la más recordada porque la privó de ingresar a las semifinales. Además, desde la segunda fecha del torneo Argentina debió padecer la ausencia de Fabricio Oberto a causa de un problema gastrointestinal que lo hizo perderse cuatro partidos.
Argentina comenzó el torneo con sus victorias sobre Alemania (78-74), Australia (74-72), Angola (91-70), Jordania (88-79) y cerró la fase clasificatoria en Kaisery con una derrota a manos de Serbia (82-84). En octavos se cruzó con el Brasil de Rubén Magnano, al que derrotó 93-89. Ya en cuartos de final, Lituania le propinó una verdadera paliza (85-104). En realidad fue el golpe más duro para este equipo.
Las dos figuras descollantes fueron Luis Scola y Carlos Delfino, no sólo por su goleo, sino porque marcaron el desequilibrio ante casi todos los rivales. Entre ambos anotaron 429 puntos de los 750 que marcó el equipo en el torneo: Scola 244 y Delfino 185.
Los que más estuvieron en cancha fueron Scola, con 323'; Delfino 326, Prigioni 285', Jasen 200', Leonardo Gutiérrez 144' y Oberto 135'. En los nueve partidos se alcanzó un promedio de 83,3 puntos por juego a favor y 79,3 en contra.
Prigioni, Jasen y Oberto siguieron en méritos a los más destacados. Leonardo Gutiérrez y Paolo Quinteros hicieron sus aportes desde el banco, lo mismo que Luis Cequeira.
Los números cantan: Argentina quería estar entre los cuatro mejores, pero terminó quinta. Sin embargo, el saldo es totalmente favorable, como lo reconocieron la prensa mundial y los hinchas que acompañaron al equipo en Turquía.









