13 Septiembre 2010 Seguir en 
ESTAMBUL.- La despedida de la Selección fue feliz: derrotó a España por 86 a 81 y cerró su participación mundialista con un digno quinto puesto. La albiceleste llegó a contar con 25 puntos de margen en el marcador (59-34) mediando el tercer cuarto, pero un impresionante parcial español de 26-2 equilibró las cosas hasta 61-60 a falta de 11'. Así le aportó emoción al último cuarto.
En él, Argentina se recuperó con ocho arriba (70-62), pero a falta de dos minutos España logró empatar (80-80) y forzó un final agónico. Allí surgió la experiencia y la jerarquía de las figuras argentinas para definir el partido.
El defensor del título se marchó de Turquía en una discreta sexta posición. Cuando el equipo perdía por 25 puntos se escuchaban gritos desde la tribuna pidiendo la dimisión del entrenador, Sergio Scariolo.
Luis Scola, con doble figura (22 puntos y 11 rebotes) y Carlos Delfino (27 puntos y 5/6 en triples) fueron los mejores de Argentina. Rudy Fernández (31) y San Emeterio dieron la cara por el ahora destronado campeón.
La acción clave del encuentro se produjo a 15 segundos del epílogo. Pablo Prigioni clavó un triple que puso el tanteador a cubierto de sorpresas. Después de las dos heroicas remontadas, a España ya no le quedaba hilo en el carretel.
Para la Selección este triunfo encierra un gran valor: llevaba 16 años sin derrotar a España. La sombra negra, finalmente, quedó atrás. (Especial)
En él, Argentina se recuperó con ocho arriba (70-62), pero a falta de dos minutos España logró empatar (80-80) y forzó un final agónico. Allí surgió la experiencia y la jerarquía de las figuras argentinas para definir el partido.
El defensor del título se marchó de Turquía en una discreta sexta posición. Cuando el equipo perdía por 25 puntos se escuchaban gritos desde la tribuna pidiendo la dimisión del entrenador, Sergio Scariolo.
Luis Scola, con doble figura (22 puntos y 11 rebotes) y Carlos Delfino (27 puntos y 5/6 en triples) fueron los mejores de Argentina. Rudy Fernández (31) y San Emeterio dieron la cara por el ahora destronado campeón.
La acción clave del encuentro se produjo a 15 segundos del epílogo. Pablo Prigioni clavó un triple que puso el tanteador a cubierto de sorpresas. Después de las dos heroicas remontadas, a España ya no le quedaba hilo en el carretel.
Para la Selección este triunfo encierra un gran valor: llevaba 16 años sin derrotar a España. La sombra negra, finalmente, quedó atrás. (Especial)









