Cada uno con su textura y sabor

02 Septiembre 2010
Los quesos blandos.- Son los que tienen abundante materia grasa y humedad. La textura es muy cremosa. Los quesos que pertenecen a esta variedad son el Camembert, el Cuartirolo y el Fontina. En esta categoría entran los semiblandos como el Port Salut y el Mozzarella. Las características de estos quesos los hacen ideales para ser usados en pizzas, budines, terrinas, arroces, polentas y fondues.

Los quesos duros.- Son muy grasos pero con muy poca humedad. Presentan sabores suaves o fuertes y texturas flexibles o desmenuzadas. Algunos quesos de este tipo tienen agujeros producidos por una bacteria durante la maduración. En esta categoría están: el Emmenthal, el Parmesano, el Reggianito, el Sardo, el Provolone y el Pecorino. Aquí entran igual los semiduros, como el Chedar, el Fontina y el Pategrás. Cuando se los compra hay que verificar que no sean muy salados o amargos. Los quesos duros son apropiados para rallar, preparar salsas y gratinar carnes, y los semiduros para fondue.

Los quesos azules.- Son aquellos a los que se les introduce un cultivo bacteriano para generar las características vetas azules. Son intensos. No deben oler a amoníaco ni tener sabor terroso ni muy salado. En esta variedad encontramos: el Roquefort y el Cabrales. A estos quesos los podemos aprovechar para tablas y entradas frías. Nunca los sirvamos junto a otros quesos porque su sabor es invasivo.

Los quesos frescos.-Estos son sin madurar y sin corteza, la consistencia va desde la cremosa y homogénea hasta otra mucho más densa. El queso fresco tiene que ser húmedo, blando y sin moho. En esta variedad encontramos: el queso Crema, el Mascarpone, la Ricota y el Fundido. Estos quesos son muy aptos para ser incorporados en ensaladas y para elaborar salsas livianas y frías para acompañar carnes.

Los quesos de cabra y de oveja.- son aquellos que se preparan con leche de cabra y oveja. El de cabra tiene un sabor muy fuerte y el segundo es mucho más suave.

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