Otra vez tuvo que padecer para ganar. Hasta los 6'22" del último cuarto, Australia llevaba con mano férrea el comando del tanteador. Argentina, prisionera de sus distracciones y nublada en la ofensiva, no lograba despertarse. Patrick Mills, base de los Blazers, y Joe Ingles eran una pesadilla para la permeable defensa albiceleste. Pero el grandioso Scola y los triples de Gutiérrez hicieron posible la remontada. Australia -como indica la historia- volvió a mostrar fragilidad en los finales cerrados.









