Fue un partido de rachas. Con todo lo que significa la presentación en un Mundial, Alemania se las arregló para poner en apuros a la albiceleste, que prevaleció en los cuartos impares y fue dominada en los parciales segundo y último. Una corrida de 14-0 en el tercer segmento la había puesto arriba en el tablero luminoso (63-49). Argentina parecía desahogada con esa ventaja, pero el juego perimetral de los germanos volvió a incomodarla. Scola y Delfino exhibieron su linaje para encauzar al equipo hacia un triunfo barnizado por el sufrimiento. Y Cequeira mostró el aplomo que se necesita para aprobar el siempre difícil bautismo mundialista.








