Las coincidencias existen, y Walter Cuevas es de los que hace bandera en el rubro. Toda su vida, hasta antes de ingresar al rectángulo vestido de futbolista profesional, transcurrió en una línea paralela al fútbol. El petiso de San Clemente del Tuyú (Partido de la Costa), pasaba los otoños, inviernos y primaveras peleándola como ayudante de plomero. "Me las ingeniaba", recordó este "decano" en llamas, listo para ratificar la confianza de Enrique Hrabina con goles. "De eso vivimos los delanteros", se sincera el artillero de la pretemporada albiceleste, que llegó a tierras tucumanas después de recorrer un corto camino en el ambiente.
"Nunca imaginé estar acá. Cuando era chico soñaba con ser futbolista, pero no es fácil ser profesional para alguien que nació donde lo hice yo", abre el libro de su vida "Chivato", dueño de un apodo regalado por un ex compañero. "Creo que me pusieron así porque me parecía a otro pibe", dice el bonaerense, que saltó de la liga local a Flandria, impulsado por un DT que lo vio jugar.
"Un par de años después de que nos consagramos campeones con el Sub-18 en el torneo de la provincia mi nombre empezó a sonar. Ahí fue cuando apareció una persona y me dijo: 'andá a probarte a Flandria, yo voy a ser DT de la Cuarta y vas a quedar. Tenés 20 años, si no sale, te volvés a casa'... Le dije que sí y me mandé para allá", sonríe el "decano", que la pasó como un rey en la pensión y saltó a la fama tras seis meses de buenas actuaciones. "Hice seis goles y me llevaron al plantel superior, donde marqué 14 a lo largo de la temporada. Ahí fue cuando surgió lo de San Martín de San Juan. Me pasó lo mismo que en Flandria: demoré seis meses para adaptarme, convertí siete goles y me afiancé en el equipo que había descendido de la 'A'", relata Cuevas, todavía dolido por cómo se le escapó el pasaje a la elite al "verdinegro" en el campeonato pasado.
"Los jugadores tuvimos la culpa, nos caímos. No sabíamos cómo revertir la situación cuando nos convertían. Eso nos mató... Pensar que cuando finalizó la primera rueda nos fuimos felices a casa pensando en volver, hacer la pretemporada y cerrar un semestre ideal", se lamentó.
Cuevas no quiere vivir la misma situación en Tucumán. "Atlético tiene un plantel de muy buenos jugadores. Estamos en condiciones de pelear arriba. Los que debemos hacer que esto funcione somos los jugadores, esa es la verdad. Esperamos conseguirlo", se ilusiona el chiquitín albiceleste, peleado a muerte con las cábalas y las promesas. "Ya no tengo ninguna. En San Juan habíamos hecho una, pero no nos salió, ¿viste? Así que nunca más", se muerde los labios "Chivato", maravillado por el recibimiento del pueblo "decano" en el debut. "Fue increíble lo de los hinchas. Para que te des una idea, adentro de la cancha no se podía ni hablar -resaltó-. El aliento y los cantitos tapaban todo. Fue muy lindo".
"Nunca imaginé estar acá. Cuando era chico soñaba con ser futbolista, pero no es fácil ser profesional para alguien que nació donde lo hice yo", abre el libro de su vida "Chivato", dueño de un apodo regalado por un ex compañero. "Creo que me pusieron así porque me parecía a otro pibe", dice el bonaerense, que saltó de la liga local a Flandria, impulsado por un DT que lo vio jugar.
"Un par de años después de que nos consagramos campeones con el Sub-18 en el torneo de la provincia mi nombre empezó a sonar. Ahí fue cuando apareció una persona y me dijo: 'andá a probarte a Flandria, yo voy a ser DT de la Cuarta y vas a quedar. Tenés 20 años, si no sale, te volvés a casa'... Le dije que sí y me mandé para allá", sonríe el "decano", que la pasó como un rey en la pensión y saltó a la fama tras seis meses de buenas actuaciones. "Hice seis goles y me llevaron al plantel superior, donde marqué 14 a lo largo de la temporada. Ahí fue cuando surgió lo de San Martín de San Juan. Me pasó lo mismo que en Flandria: demoré seis meses para adaptarme, convertí siete goles y me afiancé en el equipo que había descendido de la 'A'", relata Cuevas, todavía dolido por cómo se le escapó el pasaje a la elite al "verdinegro" en el campeonato pasado.
"Los jugadores tuvimos la culpa, nos caímos. No sabíamos cómo revertir la situación cuando nos convertían. Eso nos mató... Pensar que cuando finalizó la primera rueda nos fuimos felices a casa pensando en volver, hacer la pretemporada y cerrar un semestre ideal", se lamentó.
Cuevas no quiere vivir la misma situación en Tucumán. "Atlético tiene un plantel de muy buenos jugadores. Estamos en condiciones de pelear arriba. Los que debemos hacer que esto funcione somos los jugadores, esa es la verdad. Esperamos conseguirlo", se ilusiona el chiquitín albiceleste, peleado a muerte con las cábalas y las promesas. "Ya no tengo ninguna. En San Juan habíamos hecho una, pero no nos salió, ¿viste? Así que nunca más", se muerde los labios "Chivato", maravillado por el recibimiento del pueblo "decano" en el debut. "Fue increíble lo de los hinchas. Para que te des una idea, adentro de la cancha no se podía ni hablar -resaltó-. El aliento y los cantitos tapaban todo. Fue muy lindo".








