27 Julio 2010 Seguir en 
"Por la demora me descontaron el día". "Llegué tarde al instituto". "Nunca tienen vuelto". El incumplimiento de los horarios y el costo del cospel son las principales quejas de los tucumanos que a diario utilizan el transporte público de pasajeros. A esos enojos se suman las quejas por la suciedad en los ómnibus y porque los choferes -dicen los pasajeros- son maleducados y no se acercan al cordón para facilitar el ascenso y el descenso, entre otros reclamos.
El equipo multimedia de LA GACETA subió esta mañana a los colectivos y recorrió junto a los viajeros las calles céntricas. "Siempre consulto sobre la frecuencia a los inspectores y ellos me aseguran que en horario pico la espera no supera los cinco minutos, pero eso no se cumple", comentó Arturo Pinto.
El equipo multimedia de LA GACETA subió esta mañana a los colectivos y recorrió junto a los viajeros las calles céntricas. "Siempre consulto sobre la frecuencia a los inspectores y ellos me aseguran que en horario pico la espera no supera los cinco minutos, pero eso no se cumple", comentó Arturo Pinto.
Mientras él hablaba, el chofer dividió su tarea en cada parada para cortar el boleto, recibir los abonos y, con el resto de la atención, esquivar autos y cumplir con las normas de tránsito.
Dos asientos más adelante, Susana Almonte coincidió con la crítica de su compañero de viaje y agregó: "por las noches tememos por nuestra seguridad, sobre todo quienes vivimos en los barrios. A veces hay que esperar hasta 20 minutos y encima quieren que el cospel sea más caro".
Eliana González, sin embargo, opinó que el servicio no es tan malo y que hasta mejoró en los últimos tiempos. "Estoy conforme, me parece que de lunes a viernes está todo bien", dijo. Al escuchar su opinión, el estudiante Carlos Barrionuevo discrepó: "el otro día llegué tarde al instituto por las demoras". "Yo no viajo tanto, pero en mi familia muchos lo hacen y todos los días reniegan por los retrasos", se sumó Adriana Imhoff.
Sara Reinoso, otra usuaria, sostuvo: "hay muchos coches nuevos, pero se encuentran muy sucios; la higiene debería ser una preocupación principal por la cantidad de gente que viaja". "Lo peor es cuando uno se queja ya que algunos choferes son maleducados. Para peor, nunca tienen las monedas para el vuelto", concluyó Claudia Olea, a su lado.
Dos asientos más adelante, Susana Almonte coincidió con la crítica de su compañero de viaje y agregó: "por las noches tememos por nuestra seguridad, sobre todo quienes vivimos en los barrios. A veces hay que esperar hasta 20 minutos y encima quieren que el cospel sea más caro".
Eliana González, sin embargo, opinó que el servicio no es tan malo y que hasta mejoró en los últimos tiempos. "Estoy conforme, me parece que de lunes a viernes está todo bien", dijo. Al escuchar su opinión, el estudiante Carlos Barrionuevo discrepó: "el otro día llegué tarde al instituto por las demoras". "Yo no viajo tanto, pero en mi familia muchos lo hacen y todos los días reniegan por los retrasos", se sumó Adriana Imhoff.
Sara Reinoso, otra usuaria, sostuvo: "hay muchos coches nuevos, pero se encuentran muy sucios; la higiene debería ser una preocupación principal por la cantidad de gente que viaja". "Lo peor es cuando uno se queja ya que algunos choferes son maleducados. Para peor, nunca tienen las monedas para el vuelto", concluyó Claudia Olea, a su lado.
Para repudiar un posible incremento, la asociación de Vecinos y Usuarios Autoconvocados realizará una manifestación mañana a las 9, frente al Concejo Deliberante. LA GACETA ©
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