Un viejo edificio es cementerio de carteras robadas

Los residentes de "Villa Piolín" aseguran que en la zona no hay robos y que tratan de estigmatizarlos para poder sacarlos del predio. Vecinos afirman que los arrebatadores aprovechan los pasillos para ocultarse. En la comisaría casi no hay denuncias.

22 Julio 2010
A metros de una de las entradas a "Villa Piolín" hay un edificio abandonado. Hace algunos años, cuentan en el barrio, funcionaba allí una distribuidora de alimentos. Los delincuentes, ahora, le dan otro uso: es el "cementerio" de las carteras robadas.

La ruinosa construcción, situada a metros de la esquina de pasaje Cabrera y Juan B. Terán, no sería el único "aguantadero" de la zona.

Siempre pasa algo
Además, según algunos vecinos, ni los patrulleros ni los agentes que recorren los alrededores de la manzana de la discordia lograron disuadir a los arrebatadores. "Acá siempre pasa algo; si no es al mediodía, es a última hora de la tarde. Los chicos roban en la avenida Mate de Luna o cerca de la escuela, tiran las carteras en los baldíos y se meten corriendo a los pasillos de la villa", comentó Ariel González, quien tiene su casa a metros de la barriada.

"Nos culpan por todo"
Pero los residentes de Villa Piolín sostienen otra versión. "Acá solamente vive gente trabajadora. A esas carteras que aparecieron quizás las tiraron chicos de otros barrios. Por todo lo que pasa en otros lugares nos culpan a quienes vivimos acá", reclamó Beatriz Rivadeneira.

A fines de mayo, luego de que un internauta filmara el robo a una automovilista y lo subiera al portal YouTube, la Policía puso el ojo en el barrio Angela Riera, nombre original de "Villa Piolín". Desde entonces, hay tres jóvenes que están en la mira de los investigadores: "Cuchi", "Leo" y "Panflín". Además, se reforzó la vigilancia en la zona con agentes de la seccional 3a, de Patrulla Motorizada y del Comando Radioeléctrico, que están apostados, principalmente, en la esquina de San Lorenzo y Ernesto Padilla, pero que patrullan los alrededores constantemente. De hecho, ayer, mientras LA GACETA recorría el vecindario, se detuvo a un conductor que manejaba su auto en evidente estado de ebriedad.

En el vecindario, creado hace más de 40 años, viven unas 200 personas. Es sólo una manzana, que está rodeada por las calles San Lorenzo, Ernesto Padilla, Crisóstomo Alvarez y Juan B. Terán.

Laberinto complejo
Cada calle tiene una entrada que permite el acceso a las decenas de casas prefabricadas. Adentro, el sendero se convierte en un laberinto difícil de transitar para los extraños. Sin embargo, allí no suele haber robos, según algunos vecinos. "¿Cómo podría pasar algo así, si estamos rodeados de policías? Hay un patrullero del Comando cada dos cuadras", dijo Amelia, quien no quiso decir su apellido. Enojada, agregó: "nos dicen delincuentes para poder sacarnos del predio".

Otros, en cambio, afirman que los arrebatadores actúan en la avenida Mate de Luna, en las afueras de la escuela del barrio y llegan incluso hasta la avenida Colón.

"Casi no tengo amigos acá porque yo me dedico al trabajo. Hay muchos chicos que se la pasan robando o drogándose; no me gusta esa vida", dijo Javier Iramain, de 18 años, quien vive en la villa.

Pocas denuncias
Según fuentes policiales, es muy difícil saber cuántos robos se perpetran cada semana en esa zona. "En el último tiempo no hubo casos, prácticamente. Pero también puede ser porque en la mayoría de los arrebatos no se hace la denuncia", indicaron desde la fuerza de seguridad.

"Así como hay gente buena, hay gente mala. Y acá, en el barrio, nos conocemos todos. Los muchachos que andan por el mal camino son pocos, pero se encargan de enseñarles a los más chicos cómo se arrebata en la moto. Así no se puede vivir", dijo una vecina que pidió mantener su nombre en reserva.

Larga data
Hay evidencias de que los robos en la zona tienen larga data. En el edificio abandonado de pasaje Cabrera y Juan B. Terán hay dos carteras; una, prácticamente arruinada por el paso del tiempo; el cuero de la otra aún reluce. Evidentemente, fue arrojada allí hace poco tiempo.

A metros de los bolsos, además, se ve un frasco de pegamento vacío. Todo lo demás son escombros y basura.

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