16 Julio 2010 Seguir en 
La prolongada sequía que padeció la actividad citrícola a lo largo de 2009 afectó estructuralmente a las plantaciones de limoneros en Tucumán. Este hecho de gravísimas consecuencias se vio potenciado, además, por dos grandes períodos de heladas, también vividos en tierras tucumanas a fines de julio y mediados de septiembre de 2009, cuando los valores de bajas temperaturas llegaron a ser bajo cero, de hasta - 7º C, y por más de seis horas seguidas en numerosos casos, afirmaron directivos de la ATC a LA GACETA Rural.
En noviembre de 2009 el panorama en el campo tucumano era desolador: plantas de limones de más de 10 años habían perdido todas sus hojas, totalmente defoliadas, y aquellas que había sufrido el efecto de las heladas con daños en su corteza en forma marcada. Todos anunciaban una catástrofe para 2010, ya que la sequía y las heladas se habían cargado con toda la floración de fines de invierno y de casi toda la primavera en Tucumán, y había causado un daño estructural en la madera de sus árboles que sería difícil de recuperar.
Por suerte, en noviembre de 2009 comenzaron las lluvias que nadie esperaba y, poco a poco, las plantaciones comenzaron a reponer sus follajes, primero, a fortalecerse estructuralmente, luego y, en diciembre, ya comenzaban a verse las primeras floraciones extemporáneas, como resultado de las precipitaciones y de las elevadas temperaturas registrada en Tucumán.
Las plantaciones rápidamente se recuperaron, pero el daño estructural ya estaba hecho. A principios de 2010, los pronósticos más optimistas indicaban que la producción de limones 2010 sería un 20% menor a la de 2009, y algunos pesimistas pronosticaban caídas que provocarían un 50% menos de producción respecto de la campaña anterior.
Pero en la actualidad, con más de seis meses recorridos este año, pareciera que la merma en la producción rondaría el 30% durante toda la campaña, con unas 300.000 toneladas menos de fruta a molienda.
Por otro lado, la crisis energética está golpeando al sector, ya que la semana que pasó hubo días con cortes en el suministro de gas en algunas citrícolas y se anuncia, desde esferas gubernamentales, que para los próximos días, de concretarse la ola polar anunciada por los Servicios Meteorológicos del país, se cortará el suministro de gas hasta 24 horas de ser necesario. Este hecho agravaría el problema que están viviendo las plantas procesadoras, ante la discontinuidad del servicio energético y de la provisión de materia prima.
Esto sería un golpe duro contra las industrias, porque deberán parar la molienda y esos días son difíciles de recuperar al final de la campaña. Es que a la estimación de una menor producción, se sumaría entonces una cosecha de baja calidad y frutos que se pudrirán y caerán al suelo. Es decir, se perderá parte de la materia prima.
En la actualidad, la industria citrícola es tanto o más importante en el área de cosecha y de requerimiento de mano de obra a campo que la azucarera. Esta tiene su cosecha automatizada y la cosecha citrícola es un 100% manual. Hay fuentes que confirman que existe en la actualidad casi el doble de cosecheros de limones que de cosecheros de caña de azúcar en Tucumán.
Según la ATC, al tener menos producción de fruta habrá un faltante de materia prima como principal detonante y luego faltará (reducción) gas en el momento en que lo necesitan las industrias.
Es reiterativo, pero vale la pena remarcar que si se muele menos limones habrá menos jugo, menos aceite y menos cáscara para exportar. Esta caída significaría casi un 30% menos en volumen de materia prima para industrializar respecto de 2009, lo que anticiparía el fin de zafra limonera.
Las industrias citrícolas en Tucumán más importantes y otras menores (algunas en construcción), que suelen hacer algo de aceite esencial pero de menor importancia sentirán los efectos de esta disminución, lo que impactará en la actividad citrícola de manera significativa.
En noviembre de 2009 el panorama en el campo tucumano era desolador: plantas de limones de más de 10 años habían perdido todas sus hojas, totalmente defoliadas, y aquellas que había sufrido el efecto de las heladas con daños en su corteza en forma marcada. Todos anunciaban una catástrofe para 2010, ya que la sequía y las heladas se habían cargado con toda la floración de fines de invierno y de casi toda la primavera en Tucumán, y había causado un daño estructural en la madera de sus árboles que sería difícil de recuperar.
Por suerte, en noviembre de 2009 comenzaron las lluvias que nadie esperaba y, poco a poco, las plantaciones comenzaron a reponer sus follajes, primero, a fortalecerse estructuralmente, luego y, en diciembre, ya comenzaban a verse las primeras floraciones extemporáneas, como resultado de las precipitaciones y de las elevadas temperaturas registrada en Tucumán.
Las plantaciones rápidamente se recuperaron, pero el daño estructural ya estaba hecho. A principios de 2010, los pronósticos más optimistas indicaban que la producción de limones 2010 sería un 20% menor a la de 2009, y algunos pesimistas pronosticaban caídas que provocarían un 50% menos de producción respecto de la campaña anterior.
Pero en la actualidad, con más de seis meses recorridos este año, pareciera que la merma en la producción rondaría el 30% durante toda la campaña, con unas 300.000 toneladas menos de fruta a molienda.
Por otro lado, la crisis energética está golpeando al sector, ya que la semana que pasó hubo días con cortes en el suministro de gas en algunas citrícolas y se anuncia, desde esferas gubernamentales, que para los próximos días, de concretarse la ola polar anunciada por los Servicios Meteorológicos del país, se cortará el suministro de gas hasta 24 horas de ser necesario. Este hecho agravaría el problema que están viviendo las plantas procesadoras, ante la discontinuidad del servicio energético y de la provisión de materia prima.
Esto sería un golpe duro contra las industrias, porque deberán parar la molienda y esos días son difíciles de recuperar al final de la campaña. Es que a la estimación de una menor producción, se sumaría entonces una cosecha de baja calidad y frutos que se pudrirán y caerán al suelo. Es decir, se perderá parte de la materia prima.
En la actualidad, la industria citrícola es tanto o más importante en el área de cosecha y de requerimiento de mano de obra a campo que la azucarera. Esta tiene su cosecha automatizada y la cosecha citrícola es un 100% manual. Hay fuentes que confirman que existe en la actualidad casi el doble de cosecheros de limones que de cosecheros de caña de azúcar en Tucumán.
Según la ATC, al tener menos producción de fruta habrá un faltante de materia prima como principal detonante y luego faltará (reducción) gas en el momento en que lo necesitan las industrias.
Es reiterativo, pero vale la pena remarcar que si se muele menos limones habrá menos jugo, menos aceite y menos cáscara para exportar. Esta caída significaría casi un 30% menos en volumen de materia prima para industrializar respecto de 2009, lo que anticiparía el fin de zafra limonera.
Las industrias citrícolas en Tucumán más importantes y otras menores (algunas en construcción), que suelen hacer algo de aceite esencial pero de menor importancia sentirán los efectos de esta disminución, lo que impactará en la actividad citrícola de manera significativa.
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