Saltó de las críticas a la gloria

Suárez llegó cuestionado al Mundial, pero sus goles lo convirtieron en héroe.

LLUVIA DE FELICIDAD. Su gesto lo dice todo: la alegría del gol es una forma de descargar las frustraciones. AFP
LLUVIA DE FELICIDAD. Su gesto lo dice todo: la alegría del gol es una forma de descargar las frustraciones. AFP
27 Junio 2010
JOHANNESBURGO.- Diego Forlán logró hace 10 días, contra Sudáfrica, lo que ningún jugador uruguayo había conseguido en un Mundial desde 1954: dos goles en un solo partido. Luis Suárez decidió que no podían esperar otros 56 años para repetirlo. El ídolo de Ajax anotó los dos goles de Uruguay contra Corea del Sur y colocó a su país (dos veces campeón) entre los ocho mejores.

Suárez se besó el escudo tras lograr el primer tanto. Con el segundo, enloqueció. Saltó por encima de los fotógrafos que buscaban la imagen del éxito y, en medio de una fuerte lluvia, acabó enterrado bajo una montaña de camisetas celestes. Fue el gran momento de un atacante que llegó a Sudáfrica cuestionado por sus compatriotas.

"Estaba dolido, porque con la Selección no me salían las cosas como quería. La prensa decía que los goles que erraba con la camiseta uruguaya los hacía en Holanda. Y eso duele, porque yo quiero hacer más goles en la Selección que en Holanda", había dicho antes del duelo de ayer. Suárez se liberó de esa pesada carga durante el último partido del Grupo "A": su gol selló la victoria sobre México y le dio a Uruguay el primer puesto.

Ayer, sus dos goles lo inscribieron directamente en los libros de historia del fútbol uruguayo. Desde Suiza 54, el equipo "charrúa" no ganaba dos partidos seguidos en un Mundial. En Sudáfrica ya acumula tres, el mismo número de goles que suma Suárez, que ya está entre los máximos anotadores del torneo junto al español David Villa, Gonzalo Higuaín y el eslovaco Robert Vittek.

Con 23 años, el atacante uruguayo es la gran estrella de Ajax, donde esta temporada metió 35 goles en la Liga. Pero con la selección seguía a la sombra del 10, Forlán, y a la espera de una actuación que lo consagrara como pilar del equipo.

"Estoy caliente porque no me salen las cosas", había admitido Suárez después del empate con Francia, en el arranque del Mundial. Pero todo cambió tras una charla que mantuvo con uno de los más experimentados del plantel, el mediocampista Diego Pérez. "Me dijo que somos humanos, que a él le pasó lo mismo", explicó tras la conversación. Ahora, Suárez ya se siente libre. (DPA)

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