El camino que aleja

17 Junio 2010
Están acá nomás, a menos de una hora del centro de San Miguel de Tucumán. Pero parece que viven muy lejos y en una realidad que nos es ajena. Los Romano es un conjunto de casas de fachadas marrones (por la tierra) que se levanta al costado del arenal del camino. La vida transcurre entre la siembra de maíz o de unos pocos surcos de caña, la cría de algunos animales y los preparativos para alguna eventual fiesta religiosa. Si los chicos conocen alguna porción del mundo que hay más allá del monte es consecuencia de la televisión por aire y de la labor de los maestros.

Para llegar hay dos opciones: circular por la ruta provincial 306, lo cual implica unos 50 kilómetros de pavimento (esquivando rastras cañeras y motos) y otros 40 de tierra. O se puede tomar la ruta nacional 9 y, en Los Puestos, encarar un camino pedregoso de casi 20 kilómetros (está en tan mal estado que parecen 70 y nadie lo transita).

En auto se demora alrededor de una hora. Pero a los docentes les toma tres arribar a la escuela 132 en colectivo. No hace falta una tormenta para que el tramo de 40 kilómetros de tierra se convierta en una pista de jabón. Con una garúa sostenida alcanza. Cuando esto ocurre, ni los maestros ni los médicos pueden llegar ¿Algo más? Las montículos de caña seca que hay al costado del camino son el testimonio que queda luego de que una rastra cañera tropieza con algunos de los innumerables pozos.

En definitiva, Los Romano queda lejos, porque el camino va alejando del progreso cada vez más a sus habitantes.

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