El "Tigre" Acosta reconoció que hubo detenidos y muertos en la ESMA

El ex capitan de la Armada no se considera una víctima, sino un combatiente. No habló de los "vuelos de la muerte". Dijo que hay terroristas en el Gobierno.

18 Marzo 2010
BUENOS AIRES.- Por primera vez, el ex represor de la ESMA y ex capitán Jorge "Tigre" Acosta asumió hoy que hubo personas detenidas en ese centro naval en la dictadura. Sin embargo, no reveló detalles sobre cómo fueron eliminadas en los "vuelos de la muerte".

El marino retirado, de 68 años, mencionó entre quienes estuvieron prisioneros allí a Martín Gras, subsecretario de Promoción de Derechos Humanos de la Nación, y a la profesora universitaria Graciela Daleo, ambos por entonces militantes del ala izquierda del peronismo.

Entre los delitos que se le imputan al ex marino se encuentran la desaparición de la familia Tranopolsky, la tortura de los detenidos-desaparecidos Nilda Noemí Actás Goreta, Lisandro Cubas, Carlos Alberto García y Ricardo Coquel, y ser uno de los que determinaba a quien se le entregaría ilegalmente los hijos nacidos en la ESMA.

"Quiero rendir homenaje a todas las víctimas fatales que se produjeron en nuestro país", dijo Acosta, y reconoció que "algunas de esas víctimas fueron causadas por mi accionar militar en la unidad de tareas 3.3.2, que jamás buscó la muerte". "Hubo daño injusto como en toda guerra injusta", sostuvo.

En la declaración indagatoria que prestó ante el Tribunal Oral Federal Cinco (TOF5), que lo enjuicia junto a otros 18 ex represores en el llamado "juicio de la ESMA" por los crímenes de lesa humanidad perpetrados allí, Acosta por momentos se perdía en una exposición desordenada e incoherente.

También declaró el ex capitán Raúl Scheller, que pidió leer las indagatorias que prestó en la década del 80 ante las Fuerzas Armadas.

Acosta asumió que de 1976 a 1978 se desempeñó como "jefe de inteligencia" de la unidad de tareas 3.3.2 de la ESMA y detalló que las órdenes para luchar contra "la guerra civil revolucionaria terrorista en entorno trotskista" provenían "de la Junta Militar" y se plasmaron en el "Placintara (Plan de Capacidades Internas de la Armada)".

"Yo soy un combatiente, no soy una víctima", enarboló Acosta, y asumió, en un intento de desincriminar a sus compañeros del banquillo de los acusados, que "soy absolutamente responsable de todas las órdenes militares que he impartido" menos, puso a salvo, "de los oficiales que se llevaron cosas de las casas de los extremistas, que fueron sometidos al Código de Justicia Militar".

"El problema fue dejar gente viva"
El ex oficial se quejó de que en la Armada lo retiraron. También protestó porque sus superiores en la fuerza le enrostraban que "el gran problema fue dejar gente viva porque la estábamos recuperando, según ellos, para el proyecto político del almirante Massera".

"Yo no sé qué quiere decir eso del proyecto político (...), soy militarcito desde la Escuela Naval", ironizó.

Acosta advirtió sobre lo que para él son terroristas que hoy están en el Gobierno, entre los que mencionó al secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, y al Procurador General de la Nación, Eduardo Righi.

"Alerto que la guerra revolucionaria total que vivimos hasta 1983 hoy puede reactivarse en entorno gramsciano", agregó.

A partir de la deshilvanada declaración de Acosta y su negativa a responder preguntas, la Fiscalía pidió la palabra para señalar algunas contradicciones en su exposición y reclamar la posibilidad de hacerle preguntas.

Pero el TOF5 lo rechazó por considerar que Acosta estaba haciendo referencia a dichos de fuentes de la organización armada peronista "Montoneros" y no a declaraciones anteriores de él.

El juicio continuará mañana a las 9.30 cuando tenga la posibilidad de declarar Antonio Pernías, ex integrante del sector de inteligencia del grupo de tareas 3.3.2. (DYN-NA)

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